Reflexiones

Acota tu mente

Como todos sabéis me encantan las conferencias, siempre se aprenden cosas o de repente algo que ya sabes adquiere un nuevo significado. Algo así me sucedió cuando recientemente escuché a un discursante animar al auditorio  “acota tu mente.”

Acotar significa rodear, delimitar, salvaguardar. Nos animaba a que cuando tengamos que hacer algo que realmente valga la pena, llegar a esa meta propuesta, conseguir ese reto que ansiamos, acotemos nuestra mente para que no se disperse. Así una vez que hemos determinado aquello que queremos conseguir, debemos ponerle una fecha límite para conseguirlo y acotar nuestra mente.

Cómo acotar tu mente

La mayor dificultad cuando emprendemos un reto es centrarnos en lo que hemos de hacer, nos dispersamos entre una multitud de tareas y obligaciones interminables que finalmente nos bloquean e impiden que lleguemos a conseguir aquello que nos habíamos propuesto. Por eso es fundamental que sepas cómo acotar tu mente.

Para ello tienes que crear una disciplina de trabajo, la cual dependerá de tus circunstancias, no es lo mismo que seas una persona soltera que vive con sus padres a que estés casado, no es lo mismo que tengas hijos a que no los tengas, no es lo mismo que tengas un trabajo de jornada completa a que no tengas trabajo. Tus circunstancias mandan. Haz una lista de todas tus obligaciones prioritarias, mira si puedes delegar algunas.

Imaginemos que eres una madre de familia con dos niños, desde que tuviste a los niños tienes sobrepeso y necesitarías además de una dieta hacer al menos una hora diaria de ejercicio todos los días, pero además quieres volver a la vida laboral y necesitas prepararte para unas oposiciones que saldrán en ocho meses. Sabes que siendo muy optimista necesitarás al menos, entre idas y venidas y las dos actividades a las que te quieres exponer, un total de cinco horas diarias, y es aquí donde comienzas a fracasar. No podrás sacar cinco horas de ningún sitio.

Tú sola no podrás, necesitas cómplices y ayuda externa

El éxito: con cómplices y evitando dispersiones

Para tener éxito búscate cómplices, es decir, personas que se comprometan contigo un determinado tiempo para ayudarte en alguna tarea durante una temporada. En el supuesto que hemos mencionado serán al menos unos ocho meses y dependiendo del tiempo diario que necesites, puede que tengas que buscarte más de un cómplice. Una vez este escollo esté solucionado, organízate las tareas del día y aprende cómo acotar tu mente.

Para acotar tu mente, necesitarás más de lo estrictamente necesario, por lo que es muy importante que tengas municiones de sobra, es decir, y volviendo al ejemplo anterior, no sólo el temario que se necesite para el puesto por el que quieres opositar, sino mucho mas material relacionado con el mismo, y dedicarle a este material extra todo el tiempo de que dispongas.

Si te desplazas en algún medio de trasporte aprovecha para escuchar audios relacionados con el tema, visualiza películas o documentales que tengan que ver con el mismo, es decir trataremos de que nuestra mente este el mayor tiempo posible expuesta al tema que nos interesa. Así se acota la mente, impidiendo que se disperse con otro tipo de cosas.

Consejos adicionales

Como ya hemos dicho tus metas o retos pueden ser más o menos llevaderos dependiendo de tus circunstancias, pero tienes que recordar que tu propósito es mejorar, no vayas a caer en el error de sacrificar tu descanso o tu familia.

En el caso de que no encuentres audios relacionados con tu tema, siempre puedes descargarte documentos en tu computadora y convertirlos a audios, existen varias herramientas gratis para este menester, basta con descargártelas. Lo mismo puedes hacer si tomas tus apuntes en word, después los puedes convertir en audio que podrás escuchar mientras realizas algunas tareas que te lo permitan.  

Otra idea que funciona muy bien, pero que tienes que ser sumamente disciplinada, es tratar de hacer todo lo que puedas desde casa, así evitas el tiempo de desplazamientos. Por ejemplo, al hacer una rutina de ejercicios físicos. Sin embargo, si el estar en casa supone que estarás pendiente de la lavadora, de recibir a una visita inesperada etc, no te quedes en casa, vete a un gimnasio y acota tu mente con lo que quieras conseguir.

Ejemplo práctico

Consiguiendo aliados, vamos a ver cómo solucionarlo de manera práctica:

Alba es una mujer de 35 años, tiene dos hijos de 6 y 2 años de edad y en los últimos años tiene 10 kilos de sobrepeso en relación a antes de ser mamá. La economía familiar está resentida, debido a que las necesidades familiares son mayores, por lo que tiene que incorporarse nuevamente al mundo laboral que dejó para poder atender a sus hijos como ella quería. Para ello tendrá que reciclarse, por lo que tiene que prepararse para unas convocatorias que saldrán en ocho meses.

Ocho meses es poco tiempo para todo lo que tiene que estudiar, si quiere sacar una puntuación que le permita quedar en un puesto digno para conseguir una plaza, por lo que tendrá que estudiar muchas horas. Además, quiere recuperar de nuevo su peso normal, pero quiere conseguirlo sin dejar de atender a sus hijos como es debido, es decir, disfrutar del ratito del baño, leerles el cuento o hablar con ellos antes de que se duerman, retozar y jugar juntos, y los días festivos salir de excursión o a visitar a los abuelos.

Abordar los problemas en familia siempre es la mejor opción

Alba y su esposo valoraron todos los pormenores. El asunto es un proyecto familiar, como lo había sido en su día el que ella dejase el trabajo cuando decidieron tener el primer hijo, ya que su sueldo era menos que el de su esposo. Y como proyecto familiar, se tenía que abordar nuevamente la situación.

Al esposo de Alba no le apetecía mucho que ella volviera al mundo laboral, porque eso significaba que él ahora tendría más responsabilidades, pero lo cierto es que tampoco era muy agradable enfrentarse cada vez más a menudo a problemas económicos que desestabilizaban la familia. Por lo que decidieron cooperar para que el impacto  familiar repercutiera de la manera más equitativa entre ellos y pedir fuera la ayuda que menor impacto causara en otras personas.

Alba se seguiría encargando del desayuno y de recoger la cocina, mientras que su esposo se encargaría de que los niños se vistieran, de ayudarlos a  recoger la habitación y de llevar al mayor al cole de camino al trabajo. Alba le tenía que recordar que no se trataba de terminar antes, sino de enseñar a los niños a ser autónomos, cosas que hasta ese momento hacia ella puesto que no trabajaba.

Parecerá una tontería, pero esa tarea extra de aproximadamente 45 minutos de vestir a los niños y recoger la habitación, supuso un gran descanso para Alba y un gran estrés por la mañana para su esposo. Ahora sentía que sólo se relajaba cuando comenzaba a saludar a los compañeros de trabajo. [Y añado este párrafo aquí explicando estos sentimientos para que se entienda que cualquier cambio por pequeño que sea y aunque este consensuado causa cierta medida de estrés y agotamiento hasta que se convierta en rutina].

Ante la desesperación de los primeros días, se tiene que tener siempre presente en fin que se persigue. En el caso que nos ocupa, era una mejora económica familiar y una mejora de la salud de Alba, que también repercutiría en el bienestar familiar.

Organización del día a día

Cuando el esposo de Alba marchaba, ésta terminaba de recoger la cocina, se arreglaba, metía al pequeño en el carro, con la bolsa con una muda de ropa. Ellos habían valorado que Alba fuese a un gimnasio al dejar al pequeño en el jardín de infancia, pero a pesar de que no estaba muy lejos, aparcar en el jardín de infancia para llevar al pequeño y después buscar aparcamiento por las cercanías del gimnasio, le consumía mucho tiempo y económicamente no se lo podía permitir. Así que tomo una decisión más factible con el tiempo y la economía: un ticket de natación por meses le salía muy económico y organizó su día según sus nuevas circunstancias.

Cargaba una mochila con ropa de cambio a la espalda, y una bolsa con el material que tenía que llevar a la academia. En vez de llevar al pequeño al jardín de infancia en coche, como siempre, lo hacía a pie, lo que suponía andar un kilómetro y medio aproximadamente cada día. Desde allí, otro tanto hasta llegar a la academia, donde permanecería hasta las 13 horas. Al regresar hacia casa pararía en la piscina y nadaría al menos 45 minutos.

Una vez en casa, exhausta física e intelectualmente, puesto que había andado unos 6 kilómetros, nadado al menos 45 minutos y había pasado tres horas ininterrumpidas en clase tomando notas, tomaría una comida pautada por un nutricionista, ella sola, porque.. (y aquí entra parte de la ayuda externa que han pedido solo por 8 meses) su esposo comerá en casa de sus padres.

Después de comer Alba descansará unos 30-40 minutos y, nuevamente andando, marchará a recoger al pequeño al jardín de infancia. Los dos irán a recoger al hermano mayor y, si el tiempo acompaña, los niños junto con su madre tomarán la merienda en un parque mientras esperan la llegada de papá, que vendrá con la cena preparada en casa de alguno de los abuelos, familiares o amigos, nuevamente es la ayuda pactada de 8 meses.

La ayuda externa

Con este plan pactado con familiares o amigos, Alba se descarga de la compra, de las comidas y las cenas. Los niños comen en los respectivos centros escolares, el marido en casa de sus padres o algún familiar, y estos familiares se encargan también de prepararle la cena tanto para él como para los niños. Alba solo tendrá en cuenta su dieta pautada.

La ayuda externa se puede dividir entre varios para no cargar mucho a nadie y se tiene que decir qué es lo que se necesita, para que cada tarea sea fácil para todos.

Que os hagan la comida puede ser una de las mejores ayudas

Una joven madre hacía fotocopia del menú del comedor de los niños y les daba copia a los abuelos encargados de hacerles la cena para que tuvieran en cuenta lo que habían comido los niños. Si algún día tenían un menú que a los niños no les gustaba mucho, procuraban reforzar la cena con algo que les gustase más, o para tener en cuenta cosas como que no coincidan dos veces al días pescado o croquetas de pollo.

En fin, esas cosas que una mamá controla y que si alguien de fuera se tiene que encargar y no lo sabe, pues un día no pasa nada, pero es importante que se tomen en cuenta.

Cuando lleguen a casa cada cual se encargará del baño de los niños, de las tareas escolares, de la lavadora, de sacar la basura, poner y quitar la mesa según lo pactado. Después, leer los cuentos o el ratito de charlar con los niños antes de dormir. Cuando por fin estén solos, es muy importante que recuerden, incluso que expresen, lo importante que es la colaboración del otro para el buen funcionamiento de la familia, y para el buen desarrollo de los niños.

Ahora, en ese momento, es cuando Alba tendrá que retirarse a estudiar o repasar sus apuntes y, en caso de que se puedan sentar juntos, ver una película o un documental que tendrá que estar relacionado con el tema de  las oposiciones de Alba. La mente de Alba no puede dispersarse en otras cosas.

Habéis pactado el buen funcionamiento de la casa, la óptima atención de los niños, habéis pedido ayuda externa para tener unas comidas agradables para todos, es un reto de 8 meses que no podéis tirar por la borda. Porque esas dos horas de sofá sin deciros nada cara al televisor es lo mejor del día, y tenéis razón, y en otras épocas no tenéis que renunciar a esos momentos por nada, pero ahora es un reto que finalizará en unos meses.

El esfuerzo de los dos os llevará al éxito

Así que, ahora, a estudiar el temario de mañana a repasar, repasar, y volver a repasar

En general la idea es muy genérica, pero existen unas pautas para tener éxito que deberías seguir:

1º Háblalo con las personas que conviven contigo, de ellas depende el éxito

2º Delega tareas por un tiempo determinado y busca ayuda externa

3º Acota tu mente, todo el tiempo que ganas con los dos puntos anteriores son para que te centres en tu proyecto, no para nada más.


Me gustaría que me contaras tu experiencia, qué reto te pusiste, o te gustaría realizar y cómo la llevaste a cabo o cómo lo piensas hacer.

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