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Reflexiones

¿Eres feliz con lo que haces?

En la vida todo son ciclos. Ciclos, periodos, franjas, tiempos, y nuestra vida, más o menos feliz, se organiza en torno a dichos tiempos o ciclos. Por ejemplo, la economía y bienestar del antiguo Egipto venían marcados por las inundaciones del Nilo y toda la nación vivía pendiente de dichas inundaciones, porque de ello dependía sus sustento y prosperidad. Organizaban toda su actividad durante el año en concordancia con las fluctuaciones del Nilo, sus ciclos de crecidas y decrecidas.

Para los agricultores es de vital importancia, conocer la tierra que poseen para elegir qué tipo de semillas serán las más convenientes para sembrar y en qué tiempo.

Nosotros como tierra fructífera

Al igual que los egipcios observaban el Nilo para programar sus tareas de tal manera que fueran lo más fructíferas posibles, nosotros tenemos que conocernos a nosotros mismos para saber cómo, dónde y con quién seremos más fructíferos y con una vida más feliz.

Tal vez un buen amigo, a pesar de que lo amemos mucho, no sea el mejor socio para un emprendimiento económico, ni la persona del sexo opuesto más atractiva o más simpática sea tal vez la mejor para un proyecto de vida de larga duración o para que sean los progenitores de nuestros hijos.

Una semilla de buena calidad no produce lo mismo en un terreno que en otro.

Marcos 4: 3-8

Conocer la actividad

Tener cuantos más datos posibles sobre aquello que deseamos en un momento determinado, y de cómo se comporta en diferentes variables, nos será de mucha ayuda para saber hacia dónde dirigir nuestros esfuerzos.

Tal vez, una semilla necesite mucha agua en un principio para ablandar la corteza por donde tiene que brotar, pero tal vez otra si se le proporciona mucha agua se le pudra las pequeñas raíces y muera sin brotar.

PLANTA SOLO AQUELLO QUE QUIERES RECOLECTAR

Plantar solo aquello que se pretende recolectar, parece muy evidente en la agricultura, pero la mayoría olvidamos que en todas las facetas de nuestra vida rige el mismo principio, por lo que tenemos que estar alerta de lo que plantamos.

Si lo que queremos recolectar es una buena salud física, no podemos plantar comida basura, bebidas alcohólicas, ni gaseosas, ni sedentarismo, sino más bien una alimentación sana y equilibrada, ejercicio apropiado para nosotros y una higiene óptima.

Si lo que pretendemos es recolectar una mente sana y una espiritualidad óptima, evita plantar programas de TV basura, series de violencia, noticias deprimentes. Procura alimentar tu mente y espíritu con lecturas y programas apropiados que eleven la alegría y la vibración positiva de tu espiritualidad. (Entendamos que religión y espiritualidad no es lo mismo. Un claro ejemplo de esto es la novela de Mario Puzo ‘El padrino’, donde nos narra la historia de Don Víctor Corleone, sangriento mafioso cuya familia era fuertemente religiosa).

Los otros y yo

Una de las partidas donde más erramos las semillas es en la parcela de nuestras relaciones, y por consiguiente donde nos es más difícil recolectar lo que desearíamos. Debemos prestar mucha atención en este apartado, pues somos nosotros quienes plantamos las semillas y las confundimos con mucha facilidad.

Demasiadas personas no son conscientes de que lo que siembran son palabras hirientes, ironías, desaires, brusquedades, falta de tacto, pero después pretenden recolectar relaciones armoniosas. Esto es imposible, solo recolectarás lo que siembres. Presta especial atención a estas semillas. Sea en el plano sentimental, filial, o ágape.

No recojas más de lo mismo

Analiza cada parcela de tu vida, y si no te gusta, cambia.

Si tu vida de pareja no te satisface, si lo que crece en esta parcela son desacuerdos, enfados, decepción, rencores… Es hora de que ambos os planteéis qué es lo que estáis sembrando, limpiéis debidamente el terreno por medio del perdón y escojáis las semillas apropiadas que den el resultado deseado. Tal vez este ejercicio lo tengáis que hacer más de una vez, pues es muy fácil que se cuelen malas semillas.

Esto lo puedes poner en práctica en toda clase de relaciones, parientes, amigos, compañeros etc. Si alguno no está dispuesto a poner de su parte para que la recolección sea beneficiosa, tal vez te convenga restringir la relación con algunas personas. (Restringir la relación no significa romper toda relación o dejar de hablar a alguien, aunque si tu integridad o la de otra persona corre peligro, tal vez eso sería lo correcto).

Feliz en el trabajo

Todas las personas necesitamos ser productivas para sentirnos felices, pero cada cual tiene su don, es decir, aquella habilidad con la que siente que su productividad lo hace sentir feliz. Esto no quiere decir que la actividad no tenga sus complicaciones u retos que vencer.

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Si en tu actividad actual te encuentras mal, no sientes ganas de acudir cada día o con la periocidad que sea menester en la actualidad, es una clara señal de que no estás en el sitio donde se esté desarrollando tu don, aunque tal vez esta sea la única forma que tienes en la actualidad de proveer lo necesario a tu familia. En este supuesto sería conveniente que después de tu jornada laboral, emprendas una actividad con la que te sientas feliz, aunque suponga durante algún tiempo un sobreesfuerzo.

Pide la ayuda de tus familiares y amigos para que comprendan lo que tratas de hacer y no reclamen de ti nada después de la jornada laboral durante el tiempo que haga falta.

ASÍ LO HICE YO

Eso fue lo que hice yo, cuando finalmente decidí escribir mi primera novela, por aquel entonces yo trabajaba de jornada completa, y mis hijos y nietos venían los fines de semana a estar en nuestra casa.

Le dije a mi esposo que iba a escribir mi novela, aunque no atendiera la casa, ni las comidas ni otras cosas. El acordó conmigo que ya se las apañarían, lo cual me hizo feliz.

Me tomó dos años escribir ‘Todos los hombres de Carmen‘ de la cual me siento muy satisfecha y finalmente lo atendí todo con más o menos eficacia.

REFLEXIONA

Aunque sea tu actividad la que provee el sustento a la familia, si ahora te sientes mal o incluso nada feliz, ¿cómo crees que te sentirás dentro de cinco o diez años? Posiblemente entonces estés tan desesperadamente mal, que hayas comenzado a culpar a los demás de tus desdichas y también tengas una vida de familia desgraciada.

Cuanto antes salgas de dicha actividad mejor para ti y los tuyos.

También en el trabajo tienes que ser consciente si lo que estás recogiendo es lo que deseas, y apresurarte en caso negativo a limpiar la parcela y sembrar nuevas semillas que te provean los frutos que deseas recolectar.

Me gustaría conocer que frutos de vida te gustaría recolectar, ¿me los cuentas? Puedes hacerlo en los comentarios de la página o a través de mi correo electrónico lolacampa001@gmail.com .

¡Gracias por tu amable atención!

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