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Manual de escritura

¿Quieres empezar a escribir / ser escritor? (13)

EL CUENTO

Hoy hablaremos de un tema que me gusta mucho: los cuentos. En la actualidad tengo publicados dos libros de cuentos para adultos La gitanilla  y Hebras de Luna. Este género  tiene grandes autores, pero antes de que nos adentremos más en el tema, quiero aclarar que los cuentos no son un tema menor y mucho menos una literatura infantil, aunque es el formato que más se presta para escribir relatos infantiles. El tema de los cuentos infantiles lo trataremos seguramente en otro apartado. Empecemos por el principio…

¿Qué es un cuento?

Un cuento es una narración que enfrentaremos igual que la novela, es decir, cuenta con un inicio o planteamiento, nudo o desarrollo y desenlace, que es el final donde se aclara todo. Vemos, pues, que el cuento es para trabajarlo igual que una novela, pero más breve, más concreta, con pocos personajes y una trama muy depurada.

Es un formato muy adecuado para principiar en la escritura, porque nos permite correcciones más fáciles.

Veamos algunas ventajas del cuento:

  • Es más corto: esto nos aleja del síndrome de la página en blanco. Algunas veces tenemos una idea que queremos escribir, si lo hacemos como un cuento, lo comenzamos y terminamos, porque era una idea muy clara, muy concreta. Esa misma idea, si quisiéramos convertirla en novela, la tendríamos que revestir mucho, por lo que haría que en toda la trama y la complejidad de la novela se perdiera la idea, no pudiendo centrar la  sustancia de lo que queremos trasmitir.
  • Estructura y detalles muy delimitados: si tomamos como ejemplo el extraño cuento de Borges, “Las ruinas circulares”, vemos que tanto la estructura como los detalles son escuetos, giran en torno de la necesidad de un hombre por dormir y soñar. A pesar de la dificultad de todo lo que pretende trasmitir, el planteamiento es fácil, un hombre que duerme y quiere dormir.
  • Pocos personajes: incluso algunas veces, como en el nombrado (Las ruinas circulares) un solo personaje.
  • Al tener poca extensión nos permite repasarlo y perfilarlo repetidas veces hasta que estemos satisfechos del resultado.
  • Contamos con la satisfacción del trabajo terminado relativamente en poco tiempo.

Cómo afronto yo mi trabajo al escribir

Yo afronto mi trabajo, o dicho de otra manera, yo empiezo a escribir para tratar de comprender algo. Alguien me explica algo que no termino de  entender, o me cuentan una experiencia que en otro momento de mi vida ni siquiera la habría prestado atención, y ahora me imagino una situación similar, la pongo por escrito tratando de imaginar cómo se pueden sentir las personas a quienes suceden dichos eventos, para ponerme en su piel y poder llegar a comprenderlo.

Mis cuentos Karma, Identidad, y Sebsil, que forman parte del libro La Gitanilla están inspirados en personas reales, lo mismo que Momentos, El valor de lo perdido, y Mujer, del libro Hebras de Luna.

En realidad, creo que todos mis escritos surgen de la necesidad de comprender una situación, la vivencia de alguien cuya historia me ha llegado y que, dependiendo de cómo la cuentes, el protagonista puede ser valiente y justo o vil e injusto. Al ponerlo por escrito y centrarte en el hecho, tratas de verlo desde todas las perspectivas sin juzgar. Todas las vivencias, sean bajo nuestro prisma de valores justas o injustas, han dado como resultado una situación actual que nosotros narramos y dejamos que los demás extraigan las enseñanzas que estén en ese momento capacitados para entender.

Otros cuentos, en cambio, son muy amonestadores, como algunos de Juan Boschs. Léete por ejemplo “Los amos” de este autor.

¿Cómo comenzar?

Normalmente comienzas en algún punto sin contar lo que previamente ha situado al protagonista en esa tesitura, y desde ese momento seguimos cronológicamente el relato. También puedes, en el transcurso de relato, dar información anterior que explique el porqué de algún asunto, como en el cuento de Juan Bosch Luis “Pie”. O el de “Momentos”, en “Hebras de Luna.

Frases como Aquel día, aquella noche, aquel verano, etc, son muy propicias para comenzar un cuento, porque dan a entender que, aunque ese día o esa noche o ese verano fueran igual que todos, va a suceder algo que modificará la vida del protagonista, bien porque sucederá algo, porque llegará alguien o porque alguien se irá.

Leer para aprender

Es muy importante leer para poder escribir. Verás que algunos autores te gustan más que otros, verás las sutilezas al tratar ciertos temas, te darás cuenta cómo ciertos temas te son más afines que otros. Sean estos de una profundidad esotérica grandiosa, o traten de cosas más terrenales, como las diferencias sociales, incluso los que aúnan ambas cosas, como el cuento de “La pequeña cerillera” de Andersen. Este cuento, aunque está catalogado como cuentos de hadas, yo pienso que al igual que otros muchos catalogados de esta forma, son lecturas de adultos y dignas de abrir debate sobre ellas. Y… ¿Cómo no? Te recomiendo, si te es posible, que leas mis libros de cuentos La Gitanilla y Hebras de Luna.

Recapitulemos:

1º Los cuentos contienen las mismas partes que una novela: planteamiento, nudo y desenlace.

2º Lo comenzamos y terminamos en poco tiempo, lo que nos permite la satisfacción del trabajo terminado.

3º Tiene pocos protagonistas, por lo que acortas en el proceso de creación de personajes.

4º Los detalles muchas veces se omiten.

5º La idea a trasmitir, o una enseñanza si se quiere, es lo que se prioriza.

Ahora nos vamos a poner en práctica todo esto a través de los ejercicios. Ya sabes que estoy a tu disposición a través del correo electrónico lolacampa001@gmail.com.


Si quieres repasar cualquiera de los textos del Manual de escritura, los tienes para su lectura a través del enlace www.lolacampos.com/category/manual-de-escritura.

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