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Manual de escritura

¿Quieres ser escritor / empezar a escribir? (14)

LOS FINALES

Hay un tema que al parecer inquieta mucho al escritor novel, y es el tema de cómo terminar una historia, un relato, una novela, un cuento. Podría ser el clásico “Y fueron felices y comieron perdices”, o también “Y la abrazó, dándole un dulce beso mientras ella decía… sí, quiero” o cualquier final parecido a estos.

Escritor, el final es tuyo

Lo primero que debes tener en cuenta es que la historia es tuya y, por lo tanto, tú decides como termina. Por ejemplo, en mi libro de cuentos para adultos “La Gitanilla y otros cuentos“, uno de los cuentos termina con la muerte de los protagonistas que, si lo piensas bien, es el final de la historia de cualquier persona.

Pero el final de un relato no tiene por qué acabar en muerte, ni en nacimiento, ni en boda, ni en logro, ni en fracaso. El único propósito de un final es de dar a conocer cómo se resolvió la trama principal de la historia. Como escritor te puedes permitir que otras sub-tramas que hayan enriquecido tu historia queden inconclusas.

Tomemos por ejemplo la novela de aventuras  de Isabel Allende “La ciudad de las bestias”. En ella nos cuenta la historia que se ve obligado a vivir un adolescente debido a que su madre tiene que ser ingresada por cáncer y su papá se tendrá que ocupar de ella, por lo que manda a sus dos hijos, un niño y una niña, cada cual con una de sus abuelas. La abuelita que le toca a nuestro protagonista es una escritora para nada cariñosa y que por motivos de trabajo tiene que desplazarse al Amazonas, donde nuestro joven correrá grandes aventuras y conseguirá un elixir de propiedades milagrosas que él piensa que podrá salvar a su madre. Después de un montón de vivencias y de aprender varias lecciones, al conocer otras culturas, finalmente todas las aventuras llegan a buen fin y se plantea el regreso a casa, pero… Nunca se nos dice cómo terminó su madre, porque ese no era el propósito del libro.

Te recomiendo que leas este libro de Isabel Allende si es que no lo conoces, para que compruebes que la enfermedad de su madre solo es el evento que desencadena la salida del joven de su vida cotidiana. Por ello, no es preciso cerrar ese tema, pero si es preciso cerrar el viaje con todas sus diferentes historias paralelas.

Finales cerrados

Y ese el es propósito de todo final, que sea un final lógico. Y con lógico solo quiero decir que se cierre la trama que habíamos planteado, que se solucione el nudo del relato. Eso se soluciona como tú, que eres quien quiere contar la historia, decides. Seguramente, ese final no gustará a todos. Pero no todos los lectores tienen la madurez o la sensibilidad para aceptar tu final, pero es lo que tú quieres transmitir.

Te pongo como ejemplo el cuento “Identidad”, que forma parte de los pequeños cuentos que componen Gitanilla y otros cuentos.

Este pequeño relato, de apenas cinco o seis páginas, nos cuenta en primera persona los esfuerzos que hace una mujer, que solo lleva los apellidos de su madre, por conocer la identidad de su padre. Cuando finalmente, después del fallecimiento de su madre, lo localiza, apenas le hace falta verlo y oír una pregunta de su boca, para tener claro lo que tiene que hacer. Como ella misma cuenta “Doy media vuelta y me voy”.

¿Te das cuenta? La ciudad de las bestias termina con un regreso. Identidad termina dando media vuelta y se marcha. Es decir, repitamos de nuevo, de lo que se trata es que la historia tenga un final lógico, que el nudo quede resuelto. Es lo que llamamos un final cerrado.

Finales abiertos

Los finales abiertos o inexistentes son aquellos en los que el escritor que deja la mayor parte de la historia quede sin escribir.

Pongamos como ejemplo una historia en la que contemos que una pareja que desea tener hijos y estos no llegan. Además, se enfrentan a muchas dificultades paralelas, como pueda ser que uno de ellos se vea envuelto en un robo. O, tal vez, surja una infidelidad por parte de alguno de ellos. Tratar esas cuestiones les lleva a desencuentros, gritos y tal vez plantearse la separación. En un arrebato, tienen una noche de pasión y ella piensa que está embarazada. El escritor termina el relato unas semanas después mientras los dos esperan la prueba del embarazo.

Y ya está, así termina, sin saber si sí, si no, si se quedan juntos, si se separan, si robó o no lo hizo…

Es un relato en el que presentas los hechos, puedes desarrollar las escenas muy vívidas, pero no propones soluciones. Cortas en el punto en que un suceso puede decantar la historia hacia una circunstancia u otra.

Espero haberte ayudado y nos encontramos de nuevo en los ejercicios para el escritor.

Ya sabes que puedes repasar todos los textos del Manual de Escritura en ESTE ENLACE.

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