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Manual de escritura

¿Quieres ser escritor / empezar a escribir? (2)

LOS ENEMIGOS DEL ESCRITOR PRINCIPIANTE

Cuando queremos comenzar a escribir, nos tenemos que encarar a enemigos muy fieros. Para mi posiblemente el más grande fue la autocrítica, pues… ¿Quién me había creído yo que era para tener la ilusión de escribir un libro? Pertenecía a una familia muy humilde, apenas había ido al colegio, no era muy diestra leyendo y tenía gran cantidad de deficiencias gramaticales e innumerables faltas ortográficas.

Concordarás conmigo que, con una realidad semejante, pretender ser escritora es un disparate. Pero hoy, a toro pasado, como decimos en España, te puedo decir que en este mundo hay solución para casi todo y para las deficiencias que yo tenía, y tengo ,también las hay.

Es cierto que he tenido que trabajarme mucho a mi misma y nunca podrás saber cuánto y durante cuánto tiempo, pues aún lo sigo haciendo. He de decir que leer me ha sido siempre de gran ayuda. En los libros está toda la sabiduría, de todos los tiempos, y también todas las bazofias del mundo.

Por medio de los libros aprendí a empoderarme poco a poco a pesar de mis limitaciones. Una cosa que me hizo pensar que yo podía fue contactar con personas que podían corregir mis faltas. Es decir, no tienes el porqué saber de todo. Si lo que se te da bien es contar historias, cuéntalas, y los que han estudiado lingüística que te corrijan los textos. 

Pues bien, eso es lo que hice, me puse en contacto con una persona con estudios de lengua. Yo escribo, le paso los textos, ella los corrige y los maqueta, y entre las dos acordamos los posibles cambios, las ediciones, etc. Trabajamos como un equipo para publicar.

PERFECCIONISMO

Otro enemigo muy grande con el que algunos tenemos de luchar es con el perfeccionismo, que no es lo mismo que querer que nuestro trabajo esté bien realizado, o alcanzar ciertos objetivos. Ambas cosas son muy deseables, pero… de desear que nuestro trabajo esté bien realizado, a esa situación en la que parece que nunca nada está bien, dista un gran trecho. Y ese trecho se llama, inseguridad y falta de autoestima, que nos precipita al miedo, el cual nos paraliza.

Nos da vergüenza mostrar lo que escribimos porque pensamos que no gustará a nadie, porque pensamos que no estará bien realizado, porque tenemos miedo a que nos digan que no vale nada. Pero lo cierto es que la humanidad es tan variopinta, que siempre habrá una fracción de personas a quienes les gustará tu trabajo. Esto no quiere decir que te conformes con lo primero que te salga, tienes que ser coherente, hay gustos para todo, pero lo que tú ofrezcas tiene que ser de calidad.

Para que entendamos este concepto pensemos en los muchos estilos de pintores que existen y que no gustan a todos. Realistas, cubistas, impresionistas, abstracto, pop, surrealista, etc… Cada cual pinta al estilo que le gusta al propio pintor y cada cual tiene su propio público, pero sean del estilo que sean, solo atraerán al público si tienen calidad.

Así que tú escribe lo que desees contar y con el tiempo ya aparecerá tu público.

BANCO DE HERRAMIENTAS para escribir

En este cajón desastre, vamos a ir tratando diferentes figuras o técnicas importantes a la hora de escribir. Aunque muchas veces la escritura es orgánica, es decir, nos sale de dentro, a la hora de publicar tenemos que ofrecer escritos bien armados, y para ello, tenemos que conocer algunas de las herramientas o técnicas que tenemos a nuestro alcance.

El narrador

Hoy empezaremos a hablar del NARRADOR. Básicamente, el narrador es un personaje creado por el autor que tiene la misión de contar la historia. Los hay de diferentes tipos y los iremos viendo poco a poco. Empezaré hoy hablando del Narrador Omnisciente.

El narrador omnisciente

El narrador omnisciente es para mi es una de las mayores herramientas de las que disponemos las personas que nos dedicamos a escribir, pues no solamente cuenta la historia, sino que también crea los diferentes ambientes. Puede ser muy aséptico, y explicar simplemente los hechos que acontecen en nuestra historia, o puede contar mil y un detalles, separándose demasiado de la historia en sí.  Cabe la posibilidad de decirlo todo desde el principio, o puede guardarse información que irá desvelando conforme avance el relato. Quizá mantenga a los protagonistas psicológicamente centrados en un carácter, o puede hacer que las circunstancias provoquen en ellos un cambio. Es decir, el narrador omnisciente es quien puede saberlo todo y va desgranando la historia. Él lo sabe todo de todos, el pasado, el presente y el futuro. Puede decirlo o callarlo, pero saberlo, lo sabe,

El narrador omnisciente para mí, que me gustan los asuntos esotéricos, es como los registros akáshicos, lo sabe todo, pero solo lo declara en el momento más conveniente, cuando la persona está preparada para ello.

Los zapatos de colores del narrador omnisciente

Seguramente habrás oído decir que nadie puede juzgar a alguien hasta que no camine muchas lunas con sus zapatos… Pues eso es precisamente lo que hace nuestro narrador, puede justificar todos los actos, sentimientos y pensamientos de un personaje, o juzgarlo desde el punto de vista de otro personaje, porque él lo conoce todo. Para hacer esto, el narrador se calza en determinado momento los zapatos de cada personaje y desde esa perspectiva puede justificar, o condenar, un acto, un pensamiento o toda una trayectoria de vida.

Pero… ¿Quién o qué es el narrador?

A la hora de escribir, no siempre escogeremos esa figura de narrador, aunque para mi es la más socorrida. Puede que algunas veces el narrador hable en primera persona y todo lo ve y relata bajo su punto de vista.

Por supuesto el narrador es quien cuenta la historia, pero no siempre es un ser humano. Presta atención a los siguientes párrafos para saber si eres capaz de detectar quien es el narrador.

Hacía días que vagabundeaba por las calles, sin comer. Había tratado de refugiarme del frío en algunos portales, pero los residentes de los mismos me habían echado a patadas. Finalmente me tumbé bajo un árbol del parque, la gente pasaba por allí sin prestarme atención. Un niño de unos ocho años pasó cogido de la mano de su joven madre, de repente se soltó de ella, anduvo hacia mí, se agachó y me acarició, mientras preguntaba a su madre:

– Mamá, ¿nos lo podemos llevar? Ella respondió:

– Bueno, tanto tu padre como yo tuvimos perros cuando fuimos pequeños, será bonito que tú tengas el tuyo.

 Me llevaron a su casa y desde aquel día no volví a pasar ni hambre ni frío y disfruté de las cálidas caricias de una familia.

¿Te has dado cuenta de quién ha contado esta pequeña historia? Un perro. Sí, un perro.

Veamos otro ejemplo:

La soledad no es buena compañera. Hacía ya diez años que estaba sola, no me había aseado para nadie, ni adornado de manera especial para ningún evento. Mi deterioro físico comenzaba a ser muy evidente. Interiormente estaba cerrada, oscura y triste, ningún rayo de sol me iluminaba, y por fuera estaba reseca y marchita. Pero… un día me adquirió una familia formada por un matrimonio con tres preciosos niños. Abrieron todas mis ventanas y me llené de aires nuevos y de sol. Mis estancias se llenaron de música y de la risa de los pequeños, mis paredes de hermosos cuadros. Afuera, el patio se regó de nuevo y volvió el color verde a adornar mi vida. En pocos meses comencé a adornarme para diferentes eventos, pues con tres niños siempre hay muchas cosas que celebrar y muchos amigos que recibir.

En honor a la verdad he de decir que me hace feliz que los humanos habiten dentro de mí, y en especial estos alegres niños que siempre andan correteando y riendo.

Aquí, como ves, el narrador es una casa.

Dicho queda pues, que el narrador puede ser cualquier persona, animal o cosa. Esa es una concesión que se nos da a los escritores, podemos dar voz a quien queramos, incluso darle sentimientos humanos a una piedra, si ese es nuestro deseo. Los escritores somos mágicos, sépalo la gente o no, creamos vida, paisajes, perfiles psicológicos, mundos…

Independientemente de que nuestras narraciones les puedan gustar a algunos, a pocos o a muchos. Nosotros los escritores somos mágicos y creamos vidas.

En próximos post sobre empezar a escribir seguiremos hablando del narrador y de otros recursos. Si quieres recibir las fichas de los ejercicios solicítamelos por correo electrónico (si todavía no lo has hecho).


Si te perdiste el primer post de esta serie sobre empezar a escribir puedes leerlo aquí.

https://www.lolacampos.com/escribir-1/

Si quieres recibir cada post en tu correo, junto con las fichas que vayan apareciendo, dímelo en

lolacampa001@gmail.com

Gracias por tu atención.

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8 Comentarios

  • Mercedes Morales

    Buenos días Lola, creo que me encontré con una página de gran ayuda para cristalizar un sueño, me gustó mucho la lectura de este espacio, que considero de gran ayuda para iniciar a escribir las ideas que rondan en mi cabeza por tantos años y que no he sabido plasmar en un papel, creo que el perfecciónismo ha sido fiel compañero… Quiero escribir la biografía de mi madre y no se como comenzar, ayuda por favor

    • admin

      Estimada Mercedes, qué bello propósito querer escribir sobre tu madre! Te he enviado un correo con algunos consejos particulares, e irás recibiendo puntualmente los escritos junto con las fichas de ejercicios. Ánimo! Un saludo, Lola.

  • Sheikong

    Hola! Estoy encantado con la información que he encontrado acá, muchas gracias por publicar tantas herramientas, consejos y situaciones que son comunes al comenzar a escribir. Tengo apenas cuatro años escribiendo relatos e historias, no soy formado en letras. Seguiré por acá de curioso y aprendiendo. Estoy muy contento con este descubrimiento. Un abrazo y de nuevo: gracias!

  • Breida Ferrer G.

    Extraordinaria iniciativa y extraordiaria manera de ayudar a quienes deseamos irrumpir en el mundo de la escritura. Me gustarìa recibir los post y fichas que vayas pubicando. Desde Venezuela un saludo afectuoso y agradecido Lola…

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