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Manual de escritura

¿Quieres empezar a escribir / ser escritor? (3)

LA CREACIÓN DE LOS PERSONAJES

Si hay algo de lo que nos enamoramos, o a los que despreciemos, al leer un relato es a los personajes. Prepararte para crear y escribir sobre ellos es una de las principales tareas que debes realizar. La historia o relato nos hará recordarlos, pero el personaje en sí nos producirá sentimientos, sea de cariño o de repulsión. En una de las novelas que leyó mi marido en este último año, uno de los protagonistas repetía habitualmente un gesto que a mi marido le producía verdadera repugnancia. Todos en casa nos sentimos aliviados cuando terminó de leerla, porque cada día, al hacer mención de la novela, nos contaba cómo le repugnaba aquel gesto del dichoso personaje.

Es, pues, muy evidente que la recreación del personaje tiene que ser muy vivida y creíble para que atrape a nuestro lector. Escribir, y describir, bien a los personajes nos facilitará la creación de la historia.

¿Quién presenta a nuestros personajes?

Según se desarrolle la trama, a los diferentes personajes los presentará el narrador, u los otros personajes, claro está que también se pueden presentar a sí mismos. Pongamos un ejemplo de esto último:

Me acerqué decidida al despacho del director,  sin pedir permiso y, antes de que nadie me pudiera cortar el paso, abrí la puerta mientras saludaba, con voz firme.

– ¡Buenos días! El buen hombre. sobresaltado, me miró y su mirada expresó lo que había visto muchas veces en las miradas de otros hombres. Yo tenía 22 años, lucía una larguísima melena, que por si sola llamaba la atención, y según todos era una chica muy guapa.

Alguien entró en el despacho detrás de mí, seguramente con la intención de decirme que no podía entrar allí sin permiso, pero el director sacudió la mano como para indicarle que nos dejara solos y cerrara la puerta al salir. ¡Como me repateaban aquellas concesiones! Siempre me preguntaba si los hombres actuarían igual ante otro hombre o ante una vieja gorda.

Como vemos, nuestro personaje se ha presentado muy explícitamente. No solo sabemos que es una mujer joven y hermosa, sabemos, además, que tiene un carácter fuerte y decidido, que le fastidia que le den concesiones por ser mujer y guapa, pero que se aprovecha de esa condición, al menos ante los hombres. Cabría preguntarnos, ¿si en vez de director, hubiera sido directora, habría actuado igual? Y la directora… ¿Cómo hubiera actuado?

Es decir, nuestros personajes no solo tienen rasgos físicos, tienen además rasgos psicológicos, sociales, culturales, etc, además de complejos, sean estos positivos o negativos, y dependiendo del recorrido de nuestro relato, estos pueden cambiar en el tiempo.

Ten en cuenta el tiempo

No es lo mismo un relato que ocurra en un solo día, como por ejemplo en El símbolo perdido de Dan Brown, donde los personajes pueden estar tal vez cansados, hambrientos, mojados, sucios, o cualquier otra cosa, pero solo han pasado una pocas horas desde el principio del relato al final. Por otro lado, por ejemplo en Los miserables de Víctor Hugo, una de las protagonistas, la hermosa Fantine, al comienzo de la historia es una joven enamorada, que pasea despreocupada con su enamorado por el parque, y que termina consumida por la enfermedad, vieja y desdentada, después de muchos años y muchas peripecias.

Dicho sea de paso, te recomiendo estas dos lecturas, pues ya sabrás que uno de los ejercicios de todo escritor es leer.

BANCO DE HERRAMIENTAS para escribir

FICHAS DE LOS PERSONAJES

Hacer fichas de los personajes es muy valioso, pues siempre recordarás sus datos. Este fue uno de los errores que yo cometí al escribir mi primera novela Todos los hombres de Carmen.

Tardé dos años en escribirla, y no tenía fichas de los personajes. Físicamente los tenía muy presentes porque, por ejemplo, Carmen era un remix de tres de mis amigas. Las largas piernas y la suave sonrisa pertenecían a mi amiga Mª José. Los enigmáticos ojos, que te tragan si tratas de mirarlos, eran de mi amiga Dela, y la preciosa y ondulante melena de Paula.

Pero tenía que conciliar sus años con los hechos históricos, y con los de los demás protagonistas, y al no tener una ficha, se me olvidaban las fechas, lo cual me atrasó mucho el trabajo.

¿Cómo deben ser las fichas?

Las fichas de los personajes no tiene por qué de ser muy complicadas, pero si lo más completas posible. Para la descripción física puede ser muy apropiado buscar alguna imagen de alguien en la red que te inspire, pues ver su imagen te recordará el aspecto que quieres resaltar. Donde tienes que poner mucho empeño es en su personalidad, en las fechas, en las deficiencias, etc. Según avances en la novela tal vez tengas que añadir datos a la ficha y tal vez estos datos tengan que contener también otras fechas, como pueda ser que nazca un hijo, que en determinado momento de la historia le suceda algo y tengas que justificarlo con la edad, etc.

Las deficiencias físicas de un personaje son especialmente importantes para tenerlas en cuenta. Si el mismo personaje protagoniza varias novelas, imagina que en la primera novela, debido a un accidente, pierde el dedo índice de la mano derecha y en la segunda novela, el mismo personaje está apretando el gatillo de una pistola con ese mismo dedo. Sería un gran error, que algunas veces han cometido algunos escritores de renombre.

Nombres y apodos

Otra cosa a tener en cuenta es el nombre de los personajes y los posibles sobrenombres o apodos por los que otros personajes lo conozcan. Los apodos o sobrenombres algunas veces complican la novela, sobre todo si esta tiene muchos personajes y el lector tiene que recordar muchos nombres. Usado con tiento da mucha credibilidad y cotidianidad a la historia, ya que es bastante habitual que ciertas personas nos conozcan por diferentes nombres en nuestra vida cotidiana.

Yo, por ejemplo, tengo el nombre por el que ustedes me conocen, pero en mi familia, desde niña, me llaman por un diminutivo; tengo un cuñado que un día me bautizó con el nombre de una flor hace un montón de años; mi marido me llama por un apelativo cariñoso, y mis nietos y sobrinos por el parentesco.

Es decir, que los personajes tengan algún apelativo puede hacerlos más familiares a la hora de escribir su historia.

¡Hasta nuestra próxima cita!


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Puedes consultar los anteriores post sobre empezar a escribir aquí:
Empezar a escribir 1
Empezar a escribir 2

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