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Reflexiones

¿HABLAMOS? Reflexión sobre las palabras y su uso

Según John Grinder, cofundador de la programación neurolingüística, “unas palabras bien escogidas y dichas en el momento oportuno, pueden trasformar la vida de las personas”, y eso es cierto tanto si hablamos con otras personas como si nos hablamos a nosotros mismos. Además, si durante la mayor parte del día son las palabras las que usamos para relacionarnos con todo aquello que nos rodea, queda sobreentendido que la facultad del habla y el uso de las palabras es uno de los mayores logros de la humanidad.

Pero… si como dijo el lingüista estadounidense antes mencionado, esta herramienta puede trasformar la vida de las personas, la pregunta sería:

¿para bien o para mal?

Pues depende del qué y cómo lo digamos.

Lo bien cierto es que las palabras nos muestran al desnudo frente a los demás, sobre todo las que surgen de manera espontánea en una reunión distendida. ¿Acaso no te ha sucedido? Ser la única nueva en una cena de amigos y a la segunda copa de vino ya tienes más o menos claro, quien es un broncas, simpatizantes de qué partido son cada uno, quien es racista, quien es machista, quien sería un buen socio en los negocios… Y es que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34)

De la abundancia del corazón habla la boca

Mateo 13:34

Así pues lo interesante seria analizar que es aquello que sale de nuestra boca. https://www.lolacampos.com/hablar-de-forma-eficaz/

El soliloquio

Sobre todo lo que hablamos con nosotros mismos, pues empleamos más tiempo hablando a solas del que empleamos al hablar con nuestro prójimo, a no ser que nuestro trabajo tenga algo que ver con la comunicación con el prójimo.

Estos soliloquios algunas veces giran en torno a una pasada conversación que hablamos con alguien, y nos replanteamos lo que dijimos y cómo lo dijimos. También conversaciones imaginarias donde podemos repetir la escena vez tras vez hasta que encontramos las palabras que realmente diríamos en esa hipotética conversación que estamos manteniendo con nosotros mismos.

Analizar el tipo de palabras y el tono que usamos en estos soliloquios nos mostrará qué tipo de cosas guardamos en el corazón y que nos pueden salir en el momento menos conveniente, mostrando nuestra cara oculta.

Ejemplo

Tiempo atrás en una de esas comidas familiares que tanto disfrutamos, alguien sacó a colación un tema que ahora no recuerdo, pero que en mí despertó una herida añeja. Conscientemente ya ni la recordaba, había pasado entre alguno de nosotros hacía años, pero precipitó en mi boca unas palabras poco afortunadas que hizo que otro miembro de la familia envuelto en el tema, reaccionara también con palabras hirientes. Por suerte el resto de la familia, como si todos estuvieran de acuerdo, en vez de apoyar a alguna de las partes dijeron “Eso pasó hace años y ya está olvidado”. La otra persona y yo, que siempre estamos en plan de coach espiritual, nos dimos cuenta de nuestro error y retrocedimos.

Esta situación me hace reafirmarme en que siempre tienes que limpiar bien las heridas, pues de lo contrario cierran por fuera, pero la infección sigue dentro.

Y en segundo lugar me mostró nuevamente el poder que tienen las palabras cuando hablamos, que pueden precipitar una reacción en cadena.

El poder de las palabras

Viendo pues el gran poder que tienen las palabras, el bien o el mal que nos pueden hacer, podemos llegar a la conclusión que bien merecen que les prestemos atención, sobre todo las que nos decimos a nosotros mismos.

Según algunas fuentes, las personas exitosas en el mundo de los deportes, de los negocios y en toda situación en general se hablan a sí mismo de forma positiva, es decir si algo les sale mal en vez de decir “Soy un inútil, todo lo hago mal” se dicen algo así como “Esto lo puedo mejorar, la próxima vez me saldrá mucho mejor”.

Hablarnos a nosotros mismos con bondad, cariño y comprensión es fundamental, puesto que en habla audible o en silencio activa nuestras neuronas, por lo que cuantas más neuronas tengamos acostumbradas a las palabras amables y de cariño, más palabras de ese tipo usaremos al dirigirnos a los demás.

Tengamos en cuenta también que la parte del cerebro del lenguaje está muy ligada al hipotálamo y la amígdala (muy activos en nuestras emociones) y las emociones refuerzan la memoria, por consiguiente si quieres tener emociones y pensamientos positivos usa palabras edificantes.

¿Qué podemos hacer para que nuestras palabras sean impecables?

Entre otras cosas leer todos los días, lecturas positivas y al menos algunos párrafos en voz alta. De esta manera el cerebro se estimula el doble, ya que no solamente recibe el impacto interno de las palabras sino que al oírlas recibe la información de su sonido y se refuerza su memoria. Es por eso que el que los estudiantes lean sus asignaturas, si las comprenden, en forma audible, refuerza su memoria, lo mismo que el que traten de explicarlas con sus propias palabras.

También si es posible, porque estamos solos y no vamos a asustar a nadie, hacer los soliloquios audibles con frases amables y cariñosas, lo cual incrementa nuestra autoestima y podemos afrontar mejor el desánimo.

Otro punto importante según algunas fuentes es que el habla positiva alarga la vida.

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