hebra de luna
Relatos

Hebras de luna

Este cuento de hoy, formará parte de una colección de cuentos 
que daré a conocer más adelante,
pero por alguna razón, siente mi corazón, que este tengo que compartirlo hoy.

La protagonista es una anciana a la que llamamos Hebras de luna, porque su pelo ha tomado el color de la luz de luna, y que ha dedicado su vida a criar y proteger su gran familia. Pero ahora que considera que su tiempo acaba, ella anuncia a su familia que emprenderá el viaje para conseguir la gran sabiduría. Desde ese momento se precipitan algunos acontecimientos.

El que os presento hoy no será el primero de la historia, pero es el primero que vais a conocer.

La más pequeña de las nietas

Llegó ante ella la más pequeña de sus nietas, con los ojos nublados por las lágrimas, puesto que había sido informada que la abuela emprendía el gran viaje hacia la sabiduría, el cual la iba a privar de su presencia y le habló así:

– Oh gran madre, emprendes hoy este viaje que me privará de tu presencia a mí, la más joven de tus nietos, la que menos ha escuchado tu voz, a quien menos has sostenido en tus brazos, pues siempre estaban muy ocupados, por tus muchos nietos… Y marchas hoy, en el preciso día que mi infancia se retiró de mí, y mis muslos se mancharon de sangre y ¿te marcharás sin darme un consejo o una bendición, hoy que ya no sé quién soy?

Comenzaron a gotear tibiamente las nubes, de los ojos de la nieta y los ojos de la abuela fulguraron, como los de la leona que protege su manada, envolviéndolas una emoción profunda, comenzando a hablar al igual que su nieta, desde el alma, y cuando el alma habla es el espíritu quien dirige.

La bendición y acogida

– Bendita seas mi amada. Y bienvenida al Círculo de las mujeres sagradas.

– ¿Círculo de las mujeres sagradas?

hebras de luna mujeres sagradas

– Pocas mujeres tratan de saber qué son cuando dejan de ser niñas, se conforman con tener los privilegios banales de las mujeres mundanas, adoptando sus maneras de comportarse. Pero tú buscas el consejo y la bendición de una vieja, porque al dejar de ser niña, sabes que tienes un propósito, para esta vida que has de descubrir, pocas mujeres de tu edad tienen esa visión y madurez.

Hebras de luna tomó las manos de la joven entre las suyas, y prosiguió:

– Desde que el mundo es mundo, la humanidad ofrece sacrificios y holocaustos a los dioses en busca de favores y privilegios. Les piden a los dioses fortuna, amores, éxito en las guerras, sabiduría, cosechas fructíferas, belleza. Les ofrecen a cambio, sacrificio de sangre de animales en la antigüedad y en algunas culturas llegaron a ofrecer sacrificios humanos. Burda parodia. En cambio las mujeres ofrecemos nuestra sangre de manera regular y ese sí que es un presente digno.

La joven protestó porque conocía que la vida de muchas mujeres no era digna.

– Pero gran madre, cómo puedes decir eso, si a causa de su sangre engendran hijos perversos, son maltratadas por sus esposos, y viven en penurias.

Mujeres sagradas

– Eso les sucede a quienes no reconocen que son Mujeres Sagradas. Los utensilios sagrados no pueden ser tocados, ni manipulados por cualquiera, sólo los autorizados. Quienes los tratan con el debido respeto, lo pueden hacer, y tienen que demostrar que son dignos de tal privilegio antes de hacerlo. Además, los utensilios sagrados se guardan en lugares especiales, no se guardan junto a los cacharros de poco valor y no se muestran a nadie ni se presume de ellos.

Hebras de luna hombre custodio

– Pero eso… -protestó la joven- ¿acaso no es condenarse a la soledad?

– Al contrario, es asegurarse la felicidad plena. Todo objeto sagrado, tiene una gran cantidad de seguidores que tratan de hacer méritos para ser sus custodios. Cada reliquia sagrada sabe lo que los custodios esperan de ella y entonces ella elige a quien puede conceder tal privilegio, siendo el beneficio mutuo.

Derecho de nacimiento

– ¿Cómo puede saber una mujer si es una Mujer Sagrada? – Preguntó la joven a la anciana.

derecho-de-nacimiento

– Todas las mujeres somos sagradas por derecho de nacimiento, como todos los hombres son custodios, por derecho de nacimiento. Lo que sucede es que existen entes que viven de generar energías negativas. Estos seres nos aleccionan para que no guardemos el debido respeto por nosotras mismas y si tú no te respetas, ¿quién habrá que te respete?

Nos aleccionan para que deseemos cosas que no necesitamos, para que sacrifiquemos a animales y humanos, para que no canalicemos el amor, para que pensemos que si un semejante consigue algo nosotros tendremos escasez. Es por eso que cuantas más mujeres sepamos que somos sagradas, más hombres custodios despertarán y la tierra recobrará la paz.

La joven se arrodilló ante Hebras de luna y se abrazó a sus piernas.

– Oh, gran madre, tengo miedo ante la perspectiva de esta responsabilidad y tú… tú, te marchas!

El miedo nos hace valientes

– Ser conscientes del miedo es lo que nos ayuda a ser valientes, porque nos hace evaluar los peligros concretos. Nos permite saber qué armas tenemos,  buscar la ayuda en caso de necesitarla, afrontar los peligros en caso necesario, o huir si es preciso. Y tú, mi mujercita sagrada, cuentas con un magnífico clan, tienes a tus buenos padres, a tus otros abuelos, a tus tíos, a tus primos y siempre, siempre, me tendrás a mí, aunque no esté presente. Porque cuando me hagas una pregunta, si escuchas sinceramente a tu corazón, pensando en mí, yo te responderé.

Hebras de luna besó a su nieta
Y Hebras de Luna besó tiernamente a la más pequeña de sus nietas.

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