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Reflexiones,  Vivencias personales

Los ejercicios de fotografía en “Bellamorfosis”

Cuando en el año 2020 publiqué el libro “Bellamorfosis” tenía claro que todos los ejercicios eran fáciles y asequibles para cualquier persona de hoy en día. Además, eran privados, es decir, tú los podías hacer en la intimidad de tu casa.

Sin embargo, en uno de esos ejercicios, si bien al igual que todos los demás lo podías hacer en la intimidad, se te pedía que lo hicieras público y eso ha sido algo que algunas personas han manifestado que no se atreven a hacerlo. Se trata del ejercicio que comienza el día decimotercero, donde se pide que se tome una fotografía de la persona que está realizando el ejercicio y la comparta.

La pregunta sería: ¿Por qué nos cuesta tanto mostrar una imagen nuestra?

Así que vamos a razonarlo, para que podamos comprender de qué se trata y que es lo que se pretende.

¿Qué es Bellamorfosis y sus ejercicios?

Bellamorfosis es un libro de autoayuda terapéutica. Es decir, a través de los ejercicios propuestos tratamos de sanar diferentes áreas de nuestra existencia.

Una de ellas, una muy importante, es la mala relación que tenemos con nuestro cuerpo físico, con nuestra apariencia, hasta el punto, que algunas personas no se aceptan tal como son.

Pero no se aceptan tal como son a nivel físico, porque en muchas ocasiones están súper convencidas de que son muy buenas personas en otros aspectos de la vida.

Como este tipo de personas no es capaz de aceptar su físico actual, normalmente no quiere salir en fotografías y suele mostrar fotografías de cuando eran jóvenes, porque esa es la imagen que ellas tienen de sí mismas, y no la actual.

Para que nos demos cuenta de lo absurdo que es esto, te diré que yo tengo una fotografía que me gusta mucho de cuando mi hijo primogénito tenía dos años. En la instantánea salimos los dos: él, un hermoso niño de dos años y yo, una joven madre de veintidós. ¡Me encanta el físico que yo tenía entonces! Pero sería absurdo pretender comparar mi actual aspecto con aquel, porque eso significaría pretender que el atractivo y barbudo hombre en que se ha trasformado mi hijo tuviera la apariencia de aquel precioso niño de dos años.

¿Lo entiendes? Es ilógico compararse con quien éramos hace unos años y es descabellado compararse con nadie, aunque sean de nuestra misma edad, porque todos somos diferentes. Por un solo pelo de nuestra cabeza, nos podría identificar la policía científica sin confundirnos con nadie. Eso tiene que hacernos comprender que cada cual somos únicos.

Aceptarnos como somos

Aceptarnos como somos no significa abandonarnos, significa que conocemos nuestros puntos fuertes y los potenciamos, al igual que reconocemos los defectos que tenemos y tratamos de mejorar en esos aspectos. Por eso se propone en la lectura de “Bellamorfosis” que emules los rasgos o personalidad de las personas que admires. Esto se basa en la ‘Ley del espejo‘ que viene a decir que, aquello que te molesta de los demás es algo que debes de trabajar en ti misma y aquello que admiras en otros es algo que tú tienes de forma latente en ti misma.

Pongamos un ejemplo. Imagina que te parece muy bonita la risa de una actriz y que consideras que es muy elegante. Según la Ley del espejo, esos mismos rasgos los tienes tú potencialmente, que trates de emularlos de continuo propiciará que seas capaz de expresar esas cualidades que están latentes en ti. Pero entendiendo que nunca, nunca, podremos ser como otra persona, se trata de saber qué es lo que nos gusta de otra persona, para trabajarlo en nosotras, pero no podemos convertirnos en otra persona que no somos.

Por ejemplo, yo soy una mujer de constitución grande y piel aceitunada. Por mucho que admire la clara piel de las japonesas y la sutileza de su cuerpo, no seré nunca como ellas. Lo que sí puedo hacer es emular algunos aspectos de su día a día con los que se cuidan y que les confiere esa espléndida piel para tratar de mejorar la mía, pero con mis propios rasgos genéticos,  y aquí es donde entra en ejercicio…

La fotografía para conocernos

Una vez aceptado que cada cual tenemos unos antecedentes genéticos que configuran nuestro físico, hemos de tratar que éste luzca con la mejor apariencia posible y que esté en las mejores condiciones en todos los aspectos. Para ello nos podemos ayudar (y digo ayudar, no martirizarnos con la dieta, con todo tipo de ejercicios, con la moda, el maquillaje, etc.) de la fotografía, los vídeos y las grabaciones audibles, para que nos reconozcamos tal y como somos. De esta manera, seremos capaces de darnos cuenta en qué cosas podemos mejorar, y en vez de degradarnos con los años, cada vez adquiramos un bouquet más rico.

Siendo claros, nuestro cuerpo nos tiene que durar todo el tiempo que estemos vivos, y tenemos que procurar cada cual, dentro de sus circunstancias, que tenga el mejor aspecto posible.

Imagínate que solo tuviéramos un par de zapatos para siempre y para todas las ocasiones que se nos presenten en la vida. Indudablemente, les prestaríamos atención, los limpiaríamos, los lustraríamos y los repararíamos para que tuvieran el mejor aspecto posible. Pues lo mismo tenemos que hacer con nuestro cuerpo físico y te aseguro que eso no es vanidad. Eso es eficiencia. Tratar de sacar el mejor partido a lo que poseemos. También es respeto. Nuestro cuerpo es la herramienta que nos permite mostrar amor a nuestros semejantes y realizar cualquier trabajo para el bien de todos los implicados.

Es lo mismo que sucede con nuestra casa, la limpiamos, decoramos y, si le hace falta alguna reparación, la realizamos. Nuestro cuerpo físico es el templo donde se refugia nuestra alma. Que esté en perfectas condiciones, dentro cada cual de sus circunstancias, depende de que la cuidemos debidamente en todos los aspectos.

La fotografía como terapia emocional

Las fotografías nos sitúan en nuestra historia, en nuestra niñez, en los aniversarios familiares, en las bodas, etc. Viendo fotografías recordamos periodos de nuestra vida y personas ya no están con nosotros y podemos recordar sentimientos.

Yo no guardo muchas fotografías de mi padre, entonces no estaban tan al alcance de todos, pero guardo una mía de cuando tenía posiblemente unos 5 años. Estoy con un vestido blanco que mi madre almidonaba mucho y que en el vuelo llevaba bordadas cerezas todo alrededor. Yo pensaba que estaba muy guapa con aquel vestido, pero no la guardo por eso. La guardo porque era la fotografía mía que mi padre llevaba en su cartera, y porque me recuerda cómo mi madre nos lavaba, peinaba, y nos llevaba siempre en las mejores condiciones que sus circunstancias le permitían.

Jugando con tu niña interior

Hoy en día, los terapeutas nos animan a que acariciemos, amemos y juguemos con nuestra niña o nuestro niño interior. No hemos tenido una infancia fácil, pero ahora la podemos restaurar como se restaura una obra de arte antigua que no se ha cuidado debidamente. Y estos ejercicios son ideales para ello.

Así que juega con ese ser interior que todos llevamos dentro. Si te gustan los globos, cómprate alguno y hazte fotografías con ellos. Disfrázate, ponte sombreros, flores, chales, y fotografíate, permítete ser feliz y que los demás lo vean. Eso segrega en nuestro organismo hormonas que sanan, así que no te prives por miedo al qué dirán o a parecer banal. La ilusión, la felicidad y la salud van de la mano.

La fotografía que durante este mes de julio tendré como cabecera en mi perfil de facebook personal es una falda larga, de esas de mercadillo. Era tan barata que tengo tres: verde, negra y roja. Aquel día me pasé un rato maquillándome, me puse la falda por debajo de los brazos, la ajusté con un cinturón, cogí un chal y me hice unas cuantas fotos. ¡Incluso me hice una bailando con mi esposo! Me dijo: “Nunca te había visto este vestido”, y yo respondí: “Es que hoy tenía ganas de disfrazarme de chica guapa”. Jajaja, pasamos un rato de fotografías bien divertido, sin salir a la calle.

Conócete, sánate

De lo que se trata es de que nos conozcamos a nosotras mismas, tal y conforme somos, que aceptemos nuestra apariencia y que tratemos de cuidarla lo más posible. No pretendemos ser modelos, pretendemos ser la mejor versión de nosotras mismas. Tal vez no sea fácil mostrar nuestras fotografías, pero mira que dice Lisa Nichols en el libro ‘El secreto‘:

“No fue hasta que me enamoré de Lisa —me enamoré de mi piel de chocolate, de  mis labios gruesos, de mis caderas redondeadas, y de mi pelo negro y rizado— que el resto del mundo se pudo enamorar de mí”.

Lisa Nichols, “El secreto”
Puede ser una imagen de ‎una persona y ‎texto que dice "‎Pensar diferente es un Privilegio, significa que puedes pensar por ti mismo. ל‎"‎‎

Así que hazte un montón de fotografías, o selfies, elige la que más te guste, añade una frase motivadora y compártela. Seguro que es uno de los ejercicios que más te van a servir para ayudarte a ti misma.

Puedes buscar en google ideas para salir bien o hacer selfies de calidad.

Gracias por tu atención.

¡Nos vemos en el próximo post!

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