mil seiscientos para Noelia
Reflexiones,  Vivencias personales

Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados

Segunda, y última, parte de “Los primeros días del reto Mil seiscientos pera Noelia

Lo tengo que decir porque lo tengo que decir, no por orgullo de madre ni por el ego, sino porque es bonito saber que las personas se interesan por otras personas de manera anónima y sin saber a quién van a favorecer, es lo que se dice Amor ágape.

Después de pasar la noche del viernes 4 de octubre, en el acogedor camping de Navagredos, mucho más tranquila porque al día siguiente José Ramón enfrentaría su etapa junto a su cuñado y amigo Javier Martínez. Después de apenas pasear unos minutos por el bosque de altísimos pinos, contemplar la hermosa pradera teñida de plata, debido a la escarcha que durante la noche se ha congelado y cuyos cristalitos reflejan ahora la luz de un sol blanco, recogemos y nos disponemos a abandonar el camping. Lamenté que no nos pudiéramos demorar un poco para ver a los 300 motoristas que llegaban al camping.

Desde allí acudimos a un pequeñísimo pueblo (en algunos pueblos que hemos estado contaban solo con seis habitantes censados), donde almorzamos con los chicos. Solo había un bar, pero tenían, para suerte de José Ramón, hamburguesa vegana.

Cuando nos despedimos de los corredores nos dirigimos a otro pueblo más grande donde pudimos hacer provisiones de víveres y encontrar una farmacia donde conseguir una medicación para el dolor y la inflamación del tobillo de José Ramón, pero el farmacéutico, muy legalista, no me lo quiso vender sin receta médica, ni aunque le explicamos la situación.

Albergue de Vallejera

Desde allí nos dirigimos al Alberge Vallejera, que fue nuestro cuartel general durante dos días. Los gerentes, Javier y Esther, personas encantadoras, nos enseñaron las instalaciones y se interesaron por el motivo que nos había llevado hasta allí.

Esther

Esther se puso manos a la obra, llamando a todos los fisioterapeutas de la zona, y cuando se le terminaron los recursos llamó a conocidos, incluso al entrenador de sus hijos, para que le dieran referencias de fisioterapeutas.  Se pasó toda la tarde llamando, hasta vino un conocido ante la insistencia de las llamadas para ver qué es lo que le sucedía, pero era sábado por la tarde y no encontramos a nadie. Es decir, encontramos una, pero sin un informe médico no quiso atenderlo. Finalmente, después de mandarle el informe médico del doctor Iosu Senosiain que lo atendió en Albarracín, y tras muchos ruegos de parte de Esther, consintió en atenderlo el domingo por la mañana, lo que significaba que se tendrían que retrasar mucho más en la salida. Después de un masaje, con la pierna tan relajada, no se puede emprender un ejercicio como el que tiene que hacer José Ramón, por lo que él rechazó la oferta.

Nueva lesión

Cuando por la tarde noche llegaron al Albergue, nos enteramos que José Ramón se había torcido el otro pie. Tratamos de convencerlo de ir a un hospital, más que nada para asegurarnos de que no lleva nada roto, pero argumentó que en el hospital le enyesarán los pies y no podrá correr, por lo que todos callamos y respetamos su decisión. Tratar de persuadirlo lo entristecería y nosotros no estamos aquí para contradecirlo, sino para apoyarlo. (Mateo 16:23)

Llorar en silencio

Larga noche la del sábado, en que me desperté a las 2 de la madrugada y se me desbordaron los ojos, mis párpados no fueron capaces de retener las tormentosas lágrimas. Traté al menos de que mi garganta retuviera los sollozos, para no despertar a nadie. Imaginar el dolor físico que estaba sufriendo mi hijo y no ser capaz de ayudarlo me tenía sumida en una gran tristeza, pero ni en mis peores sueños imaginé lo que él mismo declararía al finalizar el reto en su facebook Mil seiscientos para Noelia: “He llorado más en 30 días que en 30años” 

No sé cuántas horas estuve llorando esa noche, pero de pronto por la pequeña ventana de la auto caravana vi un cielo precioso, desde donde las estrellas me hacían guiños, y sé que todo es un milagro. Si es cierto que en esta vida todo tiene un propósito, me pregunté: ¿Qué propósito tiene todo esto? ¿Cuál es el propósito de Noelia? Pensar en ella y en sus padres, me llenaron nuevamente los ojos de lágrimas. De esta manera, navegaban mis pensamientos entre los buenos propósitos y acciones de muchos, y entre lo duro que es algunas veces llevar a cabo los propósitos que te planteas.

Noelia nos ha tocado el corazón

Me lleno de ternura pensando en cómo Noelia nos ha tocado el corazón a todos. Ninguno de nosotros somos los mismos desde que estamos envueltos en este reto de Mil seiscientos para Noelia, y según los nuevos descubrimientos de la epigenética, Noelia ya forma parte de nuestro código genético, las emociones que nos inspira nos han modificado a todos.

Javi, el rocío que reconforta la tierra seca

Pensé en Javi (al que véis en la foto que encabeza el post), que al día siguiente correría con él, y también había llegado con los pies llagados. Cada día Javi se vaciaba las ampollas, se las tapaba con tiritas y acompañaba a José Ramón. Había tomado los días que en nuestra provincia son de fiesta, su esposa (mi hija pequeña) también ha tenido que hacer arreglos en su trabajo, y sus hijos, es decir, mis nietos, perderían cuatro días de colegio por acompañar a sus padres. Aunque se trajeron las mochilas con las tareas del colegio, para no perder ritmo, estoy segura que lo que han estado aprendiendo acerca de compañerismo, respeto, amor, unidad, superará con creces los conocimientos que impartirán en el colegio, puesto que son lecciones prácticas de lo que es, verdaderamente importante en esta vida. 

El tiempo, el dinero invertido y el esfuerzo que han hecho sus padres en esta ocasión, en vez de pasar unos días, como en otras ocasiones, en un cómodo hotel con actividades recreativas, es lo mejor que en estos momentos pueden dar a sus hijos.

Muchos. ¿Cuántos? Todos.

Durante mi desvelo del  sábado, pasé un tiempo reflexionando en todas las personas que nos estaban sosteniendo. Aquello era parecido a una cadena de favores, pero que todos los favores tenían, como destinatario final, a Mil seiscientos para Noelia.

La autocaravana

Comenzamos con Efrén, quien al enterarse de que necesitábamos una caravana o algo similar para acompañar a nuestro hijo en el reto, nos ofreció su furgoneta. Aquello nos dio mucha alegría y tranquilidad, pues ya teníamos un quebradero de cabeza menos, pero no dejamos de buscar opciones, porque privar a una persona de su herramienta de trabajo durante todo un mes nos parecía excesivo.

De repente, un vecino nos ofreció llevarnos durante todo el mes con su auto caravana, para lo cual pidió un mes de excedencia en su empresa, lo que supone que este mes no cobrara nada de su trabajo.

La fuerza de la compañía

El día que dio comienzo el reto, muchas personas vinieron a acompañarlo, algunos incluso pidieron permiso en el trabajo y se compraron la camiseta del evento. Fabulosas todas estas personas.

De los corredores

Con Mariano Azañedo

Después algunas personas se ofrecieron para correr con José Ramón algunos tramos: Javi, como ya hemos dicho, comprometido desde el principio, correría si todo salía como lo tenía previsto, casi medio reto, es decir, unos 800 km.

El día que el GR-10 pasaba por la Sierra de Madrid, lo acompañó Mariano Azañedo, a quien no conocíamos de nada, y al enterarse por las redes sociales del reto, y siendo como es gran conocedor de la zona, pidió en su empresa un día de asuntos propios para acompañar a José Ramón por el difícil tramo de la Sierra madrileña.

También han corrido tramos con José Ramón:  Carles Fuentes Moreno, quien lo ha entrenado y quien también nos ha acompañado estos días, Jaime Barrantes, Salva, Álex, Vicente, Mensi, Héctor Salguero, Pablo Martínez, Eduardo, Efrén.

Médico y enfermera

Encontrar en Albarracín a excelentes profesionales, como el Doctor Iosu y la Enfermera Cris, que le atendieron los pies, arrancándole la uña que llevaba purulenta y curándole las llagas.

Tarta vegana

mil seiscientos para noelia
Bárbara, Silvia y Héctor

A la salida del centro médico, fue recibido al son de la banda sonora de Rocky y fuertes aplausos de quienes le esperaban para ofrecerle una hermosa tarta vegana de chocolate recién hecha por Bárbara Martínez, junto con Silvia Hernández, que se desplazó desde Valencia para tal propósito.

Fisioterapeutas y Laboratorio

Después, en Teruel, el Fisioterapeuta Sergio, propietario del Centro Sio,  quien dejó su cena y su novia en un restaurante para acudir a atender a José Ramón durante dos horas. Gracias a Sergio quien se puso en comunicación con el laboratorio Nutergia, el cual mandó a José Ramón  algunos preparados desde San Sebastián al ayuntamiento de Jadraque en la provincia de Guadalajara.

Irene, la encantadora Fisioterapeuta, que en un principio pensaba que dos locos estaban haciendo el mismo reto por la misma causa.

La explicación:  Eduardo, nuestro amable compañero de fatigas, el dueño de la autocaravana, se había lesionado el tobillo un par de días antes, al acompañar a José Ramón, por lo que buscó un fisioterapeuta por internet en nuestro próximo destino, y coincidió en que era la misma fisioterapeuta para la que alguien (un/a amigo/a) había cogido cita para José Ramón

Las buenas gentes 

El simpático grupo de señoras que encontramos en un pequeño pueblo, al que acudimos para almorzar con los corredores, y que al no encontrar ningún bar que nos pudiera atender, nos ofrecieron cerveza y refrescos. (Fabulosas)

Al llegar a Burgo Hondo, en la provincia de Ávila, Tania, una amiga de nuestro acompañante Eduardo de las redes sociales y a la que no conocía personalmente, nos había facilitado el que pudiéramos ducharnos y asearnos en el polideportivo de la población, cuyas instalaciones eran fabulosas.  Un concejal de dicho municipio vino a darnos la bienvenida y a poner a nuestra disposición todo aquello que pudiéramos necesitar. En la biblioteca y en el ayuntamiento también fueron encantadores.

Camping y Albergues

Raúl, el gerente del camping Navagredos, donde aquel mismo día acudirían los motoristas, nos invitó a desayunar.

Y ese sábado, en el albergue que regentan Javi y Esther, Albergue Vallejera.

A pesar de que Esther hizo una fenomenal labor tratando de encontrar el fisioterapeuta o alguien que pudiera atender a José Ramón, no fue posible por lo que os he contado antes, por lo que la preocupación me venció y pasé la noche en vela llorando. Pensé en el montón de personas que hasta ahora de una u otra manera estaban haciendo posible este reto, y me pareció un hermoso milagro, aunque eso tal vez signifique que mi amado hijo tenga que sufrir una lesión de por vida, y volví a derramar lágrimas y volví a reprimir los gemidos, hasta que sentí como si tuviera la garganta hinchada y un gran dolor de cabeza.

Lágrimas y consuelo

A la mañana siguiente de esta única noche en que me he permitido llorar, recibí un whatsapp de Elena.

Elena es una vecina de mi pueblo, no es esa clase de amigas con las que quedas para tomar un café, ni para una tarde de cine, pero en este momento, en este preciso momento, es un milagro más, de los que están sucediendo, es un hermoso ángel (Lucas 22:43) que me dice que está siguiendo nuestras andanzas, y que siente en carne propia por lo que estamos pasando.

Seguramente mi respuesta la alertó de que estaba en un momento crítico y acto seguido me llamó por teléfono. Salí del albergue para contestar a su llamada y comencé a andar por el pequeño pueblo de unos 25 habitantes, mientras hablábamos y llorábamos juntas en la distancia.

Después de hablar con ella, sentía que todo estaba bien, que superaríamos todas las cosas que tuviéramos que superar, que pasara lo que pasara y llegáramos en las condiciones que llegáramos a final de esta historia, el mundo está lleno de gente buena, dispuestas a ayudarte te conozcan o no.

Gracias, gracias, gracias

Por eso, desde este pequeño escrito, quiero dar gracias a todos. A todos los que nombro y a todos los anónimos, por las sonrisas, por los gestos amables, por las reconfortantes duchas en casa particulares, por tratar de preparar una comida vegana cuando tal vez su especialidad eran las carnes. Desde aquí mis saludos y agradecimiento a todos, sin olvidar los ciclistas que estaban haciendo el camino del Cid, lo cual les llevaría a nuestra zona de residencia, a la pinada de Portacoeli y con quienes coincidimos en un punto, mientras esperábamos a los corredores ya preocupados, y después que ellos partieron, regresaron gozosos para decirnos que los habían visto y que estaban cerca, esperándose con nosotros para saludarlos.

La fabulosa amiga y lectora de internet, que nos dió la receta para curar las uñas de José Ramón, nuestra vecina de Náquera que nos mandó un tratamiento natural para fortalecer los huesos y tendones, las al menos dos maestras de reiki que se han preocupado por José Ramón en la distancia.

También es importante decir que personas anónimas han donado dinero, además de las empresas que han patrocinado, donando la comida vegana para el corredor, las camisetas de patrocinio, o un euro por kilómetro corrido, como:

Fitbitespana
Avecco gestion
Herbolarionavarro
@vegetalia_bio
www.solverml.com
Benbo Traders
Agrojardin Dolz
www.quecamisetas.com

Todos ellos han sido un milagroso maná, que nos han alimentado el alma. Han sido como Aaron y Hur,  nos han sostenido los brazos,  hasta  que se ha  cumplido la misión (Éxodo 17:12).

Me doy cuenta de que es en tiempos de crisis que una tiene que aprender a no preocuparse, y tener confianza en la providencia Divina, que prepara mentes y corazones por toda la faz de la tierra (Mateo 6:27)

Gracias, gracias, gracias. Mil seiscientos kilómetros de gracias.

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