murmurar
Reflexiones

Murmurar, ¿es malo?

¿Es malo murmurar? Pues esto, como todas las demás cosas, lo tienes que decidir tú, pero sin duda nos ayudará a tomar una buena decisión, saber qué es y qué implica murmurar.

La Wikipedia lo explica así: “La murmuración es una actividad humana que consiste en hablar de alguien o algo, tanto bien como mal, aunque generalmente se practica de forma desfavorable y sin que la persona en cuestión esté presente. Algunos sinónimos de murmuración son habladuríacomadreorumorchisme o cotilleo, siendo este último del ámbito coloquial.”

He tomado esta aclaración porque en mi opinión explica muy bien que la murmuración puede ser tanto negativa como positiva y que se suele producir cuando la persona o la cosa de la que estamos murmurando no están presentes o no nos puede oír con claridad.

Cuando le decimos algo a alguien y se marcha resoplando y diciendo algo entre dientes que no puedes escuchar con facilidad, eso es murmurar.

Veamos un ejemplo

Imagínate que terminas de fregar el suelo y tu cónyuge entra sin miramientos y te pisa y tú le dices:

– No pises que está recién fregado. – Tu cónyuge se va resoplando mientras dice ente dientes: – Uuff qué engorro de mujer, que no puedo ni entrar en mi propia casa.

O le dices a tu hijo:

– Deja el móvil y ponte a hacer tus tareas. Y tu hijo entre dientes. – Qué pesado el viejo, siempre metiéndose conmigo.

La crítica

Pero también es murmurar la critica que haces de una persona.

En la peluquería, o en un café entre amigas, se hace un comentario desdeñoso de otra persona como: “Sí, sí, presumen de limpios, pero tendrías que ver su casa“.

Espero que estos ejemplos te sirvan para entender lo que quiero trasmitirte, pues a casi todos nos ha pasado cosas por el estilo y en más veces de las que quisiéramos hemos murmurado.

Todo esto son murmuraciones negativas, que hacen daño a quienes van dirigidas aunque no las oigan, porque por tu actitud ya sabe que estás sintiendo algo, contra él o ella, no agradable, porque sino, se lo hubieras dicho a la cara. Pero también hace mucho daño a quien lo dice, pues hace que la otra persona se sienta resentida y no apreciada.

Imagina esta situación…

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Imagina que la que estaba fregando el suelo era la esposa y que es el esposo el que pisa y el que tiene que oír aquello de “no pises que está recién fregado“. Ahora la esposa ve cómo se marcha contrariado y mascullando algo entre dientes, que sin duda no es ningún piropo, y se siente menospreciada en su trabajo e incomprendida. Esta sensación que hace que no aprecie su trabajo, porque molesta a los otros, pero además, después en la noche cuando el marido se pone cariñoso, ella no está receptiva y ni ella misma sabe porqué.

Lo que no asumimos de manera consciente se graba en el subconsciente

Ella aún no ha asimilado el gesto y el murmullo de cuando le dijo “no pises que está recién fregado”,  ella no es consciente de que el malestar que tiene es por lo que sucedió esta mañana, solo sabe que ahora ella está pensando:

–Uf, qué pesado, no puedo ni estar ni diez minutos tranquila en mi propia casa.

Ni él ni ella saben qué sucede, pues ninguno de los dos recuerdan ya lo que pasó esa mañana, pero el sentimiento de contrariedad, se ha grabado en su subconsciente y aflorará muchas veces sin que ellos sean conscientes.

Puede, incluso, que parejas que se amaban mucho terminen separándose, porque estos pequeños malestares que se graban en su subconsciente llegan a ser tantos, que sienten que ya no se quieren, pero en realidad nunca han tenido una gran discusión.

¿Cómo te afecta a ti el comentario que haces de una amiga?

Analicemos ahora el comentario sobre alguna amiga, esa que “tendrías que ver su casa” dando a entender que no es tan limpia como ella dice.

1º La persona que te escucha sabe que eres una persona desleal.

2º Has propiciado que quien te escucha albergue sentimientos negativos en contra de otra persona.

3º Tú has reafirmado una opinión negativa hacia tu amiga, lo cual hará que te sientas superior y actúes como tal, lo que finalmente deteriora la relación.

Y  todo esto, sin comentar la situación tan tensa y sin que la otra persona supiera lo que de verdad piensas de ella. Posiblemente en algún momento te descubrirás porque, de la abundancia del corazón habla la boca. (Mateo 12:34)

Todos deberíamos pausar y pensar ¿cómo se sentiría tu esposa si sabe que la consideras un engorro? ¿Cómo se sentiría tu amiga si te escuchara lo que dices de ella?

¿Has oído hablar de la Ley de resonancia?

Pues lo que este principio viene a decir es que nosotros atraemos hacia nuestra vida personas, u eventos que resuenen como lo hacemos nosotros. Por lo tanto, si practicamos la murmuración terminaremos viéndonos envueltos en muchas de esas situaciones, donde tal vez tengamos que  aclarar lo que hemos dicho y porqué.

Siempre recogeremos los frutos de aquello que hayamos plantado, si has plantado quejas, murmuraciones o menosprecio por tus semejantes, eso y no otra cosa será lo que recogerás.

Entonces, ¿cómo actuar?

Para saber si es apropiado lo que vas a comentar o murmurar de alguna persona, tienes que imaginarte que esa persona te está escuchando con mucha atención y que necesitas urgentemente un favor de ella. En ese supuesto ¿harías el comentario o callarías?

Autoanálisis

Dentro de la familia deberíamos preguntarnos,, antes de murmurar, porqué nos sentimos mal ante lo que nos han dicho, volviendo al ejemplo anterior, actuaríamos así:

¿Por qué me siento agredido porque mi esposa me diga que no pise que está fregado?

Tal vez considero que a ella eso le cuesta poco, y que lo que yo tengo que hacer es más importante.

Tal vez sientes que ella está tratando de dominarte.

En el caso mencionado del hijo pregúntate ¿por qué pienso que siempre se están metiendo conmigo? ¿Será que no cumplo a tiempo con mis obligaciones? ¿Será que mis padres me siguen viendo como a un niño y eso me molesta? ¿Sera que no entiendo las tareas y no quiero enfrentarme a eso?

También la otra parte se tiene que autoanalizar

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En todos los supuestos se pueden encontrar muchas preguntas a las que respondernos, pero no solo los murmuradores. También los que somos causa de murmuración deberíamos preguntarnos como se sentirán las personas a quienes decimos o hacemos algo. En los casos que estamos analizando, también la esposa podría preguntarse “¿tal vez mi esposo necesita pasar por algo importante?” O tal vez “¿por qué necesito hacerle ver a mi pareja que tiene que valorar mi trabajo?

En el caso del hijo tal vez debiera pensar: ¿por qué siempre me distraigo y no termino mis tareas? ¿Qué podría hacer para que mis padres entiendan que este juego es importante para mí, pues me mantiene integrado con mis compañeros? ¿Cómo debería de actuar para que me dieran más margen de confianza en que cumpliré con mis tareas?

Metas positivas

Bueno, son solo preguntas que se me han ocurrido, posiblemente tú pienses en otras mejores, pero de lo que se trata es de que debemos de desterrar  las murmuraciones negativas de nuestra vida y potenciar las positivas.

Por lo tanto, pongámonos la meta de no ser murmuradores, analicemos porque nos molestan las cosas que dicen o hacen otros y si es dentro de nuestra familia o personas de confianza, busquemos la ocasión para hablar del asunto.

¿Alguna vez has sido ofensora o víctima de una murmuración? ¿Acostumbras a murmurar? Me encantaría leer tu historia, a través de los comentarios o en privado a través del email: lolacampa001@gmail.com

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