neuromarketing
Reflexiones

Neuromarketing

Si en algún sector está avanzando la neurociencia es en el sistema comercial, lo que hoy se da en llamar neuroventas (o neuromarketing). Y es que hoy, en el mal llamado mercado libre, las grandes empresas tratan de ganar cuotas de mercado estudiando el comportamiento de las personas cuando deciden o no hacer una compra. Dicho de otra manera, tratan de vendernos algo aunque no lo necesitemos, para lo cual necesitan saber cuáles son nuestros puntos flacos, o las reacciones inconscientes que nos inducen a comprar algo. En base a esa información, activan todo un esquema de ventas que va directamente al corazón, creando lo que ellos llaman nuestro BUYER, o lo que es lo mismo, nuestro retrato robot o perfil emocional.

¿Cómo lo consiguen?

Por medio de la investigación de mercados, para lo cual utiliza mediciones psicofisiológicas periféricas y centrales (actividad cerebral, ritmo cardíaco, respuesta galvánica de la piel, etc.) de los sujetos estudiados para obtener conclusiones.

Es decir, estudian nuestras necesidades y nuestras reacciones ante diferentes estímulos, y esto dicho así parece muy beneficioso para el comprador, porque si alguien estudia nuestras necesidades reales y después nos presenta el producto que necesitamos por medio de estímulos que nos gusten, todo está perfecto y apenas tenemos que pensar.

No pienses, reacciona

Pues efectivamente, de eso se trata, de que cuando pasemos por una determinada zona, no pensemos sino que reaccionemos.

¿Sabías que el 85% de las compras que realizamos lo hacemos de forma inconsciente? Esto se debe a que compramos para llenar nuestros vacíos emocionales, y son esos vacíos emocionales a los que el neuromarketing se dirige con toda clase de estímulos: visuales, sonoros, olfativos, kinestésicos.

Esto es, el neuromarketing estudia cómo alcanzarnos, para que llenemos esos vacíos emocionales mediante palabras, sonidos, imágenes, colores, aromas, y colocando el producto a nuestra mano para que lo podamos sentir.  Toda una puesta en escena para vendernos, no aquello que necesitamos, sino aquello que ellos quieren vender en una determinada época, haciéndote creer que con ese determinado producto o servicio te sentirás mejor, es decir, llenarás con ellos tus vacíos emocionales.

En determinadas épocas

Seguro que has notado esta puesta en escena, en determinadas épocas, cuando la música ambiente, la decoración y todo lo demás se ajusta para incitarnos a gastar más de lo necesario, haciéndonos creer que así seremos más felices o haremos más felices a las personas que amamos.

Con regalos llega la felicidad

El ejemplo más notable sucede en las navidades, donde las luces, la decoración, los mensajes por megafonía en los establecimientos y la música, todo, está pensado y estudiado para que deseemos tener todas esas cosas que nos ofrecen, porque si no, ¿cómo vamos a tener una familia feliz como las que salen en los anuncios? O, ¿cómo vamos a demostrar nuestra elegancia y buen gusto si no ofrecemos cierta marca de bombones a nuestros invitados?

Tal comportamiento se repite, en diferentes ocasiones, durante el año. En verano para las vacaciones, en la vuelta al cole, en pascua florida. Las decoraciones y los estímulos cambian según la época, o campaña, pero el propósito es el mismo. Llegar a nuestro subconsciente, que es quien realiza el 85% de las compras, haciéndolo de forma reactiva. Su propósito es, vendernos más y fidelizarnos como clientes, por medio de hacernos creer, que de esta manera controlamos nuestros vacíos emocionales.

Entonces, ¿qué hacer?

Pues disfrutar de los servicios que nos proporcionan sin dejarnos atrapar por sus estrategias.

El neuromarketing, como cualquier otra herramienta, en si no es malo, puesto que trata de proporcionarnos aquello que deseamos. El peligro se presenta cuando tratan de manipular nuestro subconsciente, para beneficio de la propia empresa, y no para satisfacer nuestras necesidades. Se podría decir que en la actualidad la estrategia de las neuroventas se centra en entrar en nuestro subconsciente, para generarnos necesidades y digo bien, tratan de generarnos necesidades y no, como sería lo correcto, satisfacer nuestras necesidades.

Nos aleccionan de tal forma que deseemos comprar sus productos, puesto que su necesidad es expandirse continuamente, aunque para ello nos arruine, como ha sucedido con la última burbuja inmobiliaria, donde los bancos ofrecían préstamos sabiendo que aquello quebraría en breve y muchas familias no podrían pagar.

Estamos bien aleccionados

La publicidad por medio del neuromarketing nos tiene tan bien aleccionados, que no sólo quien compra cierta clase de bombones se siente más elegante y de más buen gusto que su semejante, sino que los demás que los vemos también pensamos que así es.

Avancemos

Los avances en la neurociencia son extraordinarios y ponen al descubierto nuestra parte inconsciente, lo cual es fabuloso. Esto nos ayuda a comprender muchas de nuestras motivaciones, de tal marera que, cuando yo vaya a comer un trozo de chocolate de manera impulsiva, sabré que lo que en realidad necesito es un abrazo, y aunque me lo coma, estaré consciente de mi necesidad real.

Será muy interesante saber y entender, si el neuromarketing también va dirigido a los niños y en caso afirmativo como les afecta o modifica su comportamiento, pero de momento no tengo información sobre este tema.

Hagámoslo juntos

Si tú tienes alguna información al respecto, o estás realizando algún estudio sobre el tema, sería para mí un placer conocer tus resultados. Puedes ponerte en contacto conmigo en el correo lolacampa001@gmail.com o desde nuestro botón:

Gracias a todos por vuestra atención.

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