cerebro
Reflexiones

Nuestro cerebro

Se le atribuyen a nuestro cerebro los méritos de todas aquellas habilidades y pericias de las que somos capaces los seres humanos, puesto que se ha comprobado que antes de que conscientemente decidamos llevar a cabo una acción, nuestro cerebro ya nos estaba mandando la orden. Entonces sería muy interesante que conociéramos un poco este maravilloso órgano.

Experimento de John-Dylan Haynes

Este investigador realizó pruebas, para verificar su teoría, de que el inconsciente es quien realmente toma las decisiones por nosotros. Realizó pruebas por resonancia magnética, que permitieron ver qué regiones cerebrales se iluminaban y en qué momento.

Se han realizado muchos estudios, pero, para lo que nos ocupa y por su sencillez, nos basaremos en el que los sujetos, debían decidir qué botón, de los dos propuestos querían presionar, el de la derecha o el de la izquierda.

Lo que descubrieron

Los investigadores detectaron que dos áreas cerebrales podían “decir” con gran precisión si las personas presionarían el botón de su derecha o su izquierda, incluso antes de que la persona anunciara su elección. La primera región era la corteza frontopolar, que avisó hasta con 10 segundos de antelación, mucho antes de que la persona tomara su decisión consciente; la segunda región se encuentra en la corteza parietal y es como una franja que se extiende desde el precuneus hasta la corteza cingulada posterior; además, estas zonas se activaron mucho antes del área motora complementaria.

Entonces pues, resulta que nuestras acciones no son conscientes, sino que somos vasallos de nuestro inconsciente, que decide cómo nos comportamos, esclavizándonos a sus deseos, a no ser que…

Cómo aprende el inconsciente

A no ser que comprendamos de dónde se nutre el inconsciente y lo alimentemos de tal forma que actúe como nosotros conscientemente decidamos. Aquí entra, como en tantas otras ocasiones, la ilustración de la semilla: lo que siembres es lo que recogerás. Es decir, siembras conscientemente, guardas una semilla en la tierra (el inconsciente), allí nadie ve cómo se trasforma. Después da fruto. Tú no das el fruto, tú plantaste la semilla, tú eres responsable, tú programaste el disco duro con los programas que deseabas tener, en tu memoria del programa.

Somos robots humanos

Esto es, los humanos somos programados mediante la información que recibimos. En un principio por nuestra información genética, después por la educación que recibimos, de nuestra familia, religión, profesores, etc.

Evidentemente todo aquello con que alimentemos nuestra mente, nutrirá nuestro inconsciente. Nuestra mente se alimenta también con toda nuestra recreación, todo lo que leemos, todo lo que escuchamos, es decir, todo, todo lo que pasa por nuestros sentidos físicos, durante todo el día, estemos conscientes de ello o no.

 Si tú mejoras, el mundo mejora

Entonces… Resulta que está en nuestra mano que la humanidad sea mucho mejor, por medio de que cada cual de nosotros decida ser un poco mejor. Y puesto que sabemos que para ser mejor tenemos que alimentar mejor al inconsciente, sería oportuno que conscientemente nos hiciéramos preguntas del estilo:

¿Con qué tipo de información alimento mi inconsciente?

Recuerda que este tipo de alimentación es todo tipo de información y estímulos que lleguen a ti, la de tipo consciente son programas de televisión, series, noticieros, películas, cursos, conferencias, conversaciones, imágenes, olores, sensaciones kinestésicas, como abrazos, besos, etc. Lo ideal es que todo lo que entre conscientemente en tu vida, sea lo más positivo posible.

Restringir algunos programas

Siguiendo con el símil, de que nuestro cerebro actúa como un ordenador y que en un determinado momento nos devuelve todo aquello que hayamos ingresado en su disco duro, seamos conscientes o no de ello, deberíamos conscientemente restringir el paso de todo aquello que no queramos que se almacene allí. Una de las razones es porque ocupan mucho sitio y otra es porque al igual que un buscador de internet, la sola asociación de una palabra, te lleva a un mismo sitio. Razonemos un poco esto.

Los buscadores

Cuando tú buscas algo por internet, esas búsquedas quedan asociadas a tus datos, y por inercia internet te ofrece, aun sin buscarlo, las cosas que tú prefieres, cuantas más búsquedas haces de un determinado tema, más oferta sobre ese mismo tema recibirás, aun sin buscarlo.

Cada vez que hacemos algo, positivo o negativo, cada vez que participemos en una conversación, que vemos una película, que escuchamos un noticiario, que tocamos, que palpamos, todo lo que hacemos, oímos, sentimos durante todo el día, es como una búsqueda, nuestro cerebro actúa como internet, nuestras neuronas crean redes de estímulos con muchas sinapsis, que reaccionarán ante el más leve estímulo, sea este consciente o inconsciente. Eso quiere decir que aquello a lo que tú expongas más a tu cerebro por medio de los sentidos de tu cuerpo, eso será lo que más materializarás en tu vida, porque irremediablemente es en lo que más redes neuronales ha creado.

Información restringida

Conociendo estos datos, muchos terapeutas recomiendan restringir toda información que nos pueda proporcionar emociones negativas, como son noticieros sobres asuntos políticos, informes sobre incidencia del paro, inmigración, recesión económica. Tampoco ver programas denigrantes, ni entretenimiento violento, como son películas sobres crímenes, combates de boxeo, ni maltrato en ninguna de sus formas.

Una vez sabido esto es fácil razonar, que si bien hay cosas inevitables, como es el ambiente en el trabajo o el del colegio de nuestros hijos, tenemos la responsabilidad de hacer todo aquello que podamos conscientemente por mejorarlo. Aquí quiero que entiendas que la queja para ser efectiva tiene que ir acompañada de soluciones. Para decir que una determinada actuación nos parece mal, tenemos que presentar una alternativa para solucionarlo.

Reseteo y Antivirus, también para el cerebro

Igual que al llegar del trabajo te duchas y cambias de ropa, si piensas que mentalmente te ha contaminado, harás bien en neutralizar esa contaminación. Muy importante hacer esto con nuestro hijos, que pasan la mayor parte del día en el colegio expuestos a las formas de hablar y de comportarse de muchos.

Estamos viviendo en un mundo globalizado, nuestros hijos están expuestos no sólo a nuestras creencias, también lo están a otras culturas muy contradictorias con la nuestra, que en algún momento les pueda crear confusión, y a una sociedad donde se normaliza todo. Tal vez tú como progenitor tengas que ayudarlos. Cuando lleguen a casa ten tiempo para que se sientan en paz, queridos. En alguna ocasión posiblemente quieran contarte algo que necesite tu punto de vista. Estate dispuesta a escuchar.

Ser conscientes

El que seamos conscientes de que algo nos contamina y nos puede hacer daño actúa como un antivirus limpiando los programas, el virus ha entrado, pero ha sido limpiado y no ha dañado el cerebro.

Algunas personas dicen “a mi ver escenas de violencia o pornográficas no me afecta”. Te puedo aseverar que están equivocadas. Si estuvieran sometidas a una resonancia magnética verían cómo se iluminan las mismas partes del cerebro como si lo estuvieran practicando (*1). Y cuanto más tiempo estén expuestos a este tipo de noticias y entretenimiento, más conexiones sinápticas harán que cualquier estímulo los lleve hasta ese recuerdo.

(*1) Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

(Mateo 5:28)

Sé respetuoso, exige respeto

Si estamos en un ambiente muy contaminado, física o moralmente, aunque sabemos que tenemos que respetar a todos, exigimos idéntico respeto para nosotros y solo reiremos las gracias y los chistes si nos parecen apropiados. De lo contrario, mostraremos la debida compostura. Tal vez no deseemos reír los chistes que denigran a alguna raza, enfermedad, sexo o cosas por el estilo. Si en alguna circunstancia alguien se dirige con poco respeto a nosotros, tal vez podamos simplemente ignorarlo, o en caso de responder, hacerlo de forma que quede claro cómo debe de dirigirse a nosotros.

Experiencia

trabajadoras

En un almacén agrícola, donde trabajaban cientos de mujeres, había una encargada que hablaba de manera denigrante a las empleadas que estaban a su cargo, a pesar que eso era contrario a las normas de la gran empresa. Pero las mujeres que trabajaban allí eran de bajos recursos y aguantaban el trato denigrante. Parte de ese mal trato era dirigirse a ellas con tono áspero y burlón, llamándolas “periquitas” (en España se llama loro a la mujer fea, y perica a la poco decente).

Quiso la fortuna que entrara a trabajar una mujer nueva a la que aún no se le había asignado plaza fija en ninguna sección y durante unos días había estado observando, desde la sección contigua, lo que sucedía a las compañeras de aquella sección, hasta que un día ella fue asignada a aquella sección.

Situación tensa

En un principio la encargada, no le hizo ningún caso, pero en un momento determinado, se dirigió a ella diciendo:

– Oye tú, periquita, deja esa caja y vete a la otra cinta-. El corazón de la mujer se aceleró, pero ni siquiera la miró y siguió con su tarea, por lo que la encargada vociferó más alto.

– Oye tú, periquita, que te he dicho que te vayas a la otra cinta-. Y la mujer ni caso, siguió con su tarea como si estuviera sorda, lo cual sacó de sus casillas a la encargada que se posicionó delante de ella gritándole:

– ¿Estás sorda o qué? Dirígete ahora mismo hacia la otra cinta o te llevo a dirección. (Llevar a una trabajadora a dirección se hacía cuando esta cometía alguna falta, para que fuera amonestada).

La empleada tratando de mostrarse lo más tranquila posible y hablando con más mansedumbre de lo habitual respondió.

– No creo que usted se dirija a mí porque ese no es mi nombre, cuando se me dé un mandato de trabajo con mi nombre, sabré que se dirige a mí, mientras tanto, si lo considera oportuno, puedo acompañarla a dirección.

Obligada a tomar consciencia

La encargada abrió los ojos asombrada sin saber que decir, de repente comprendió que aquella mujer era capaz de contar los hechos tal cual eran, en el despacho de dirección, y el que ella insultara a las trabajadoras le podía costar su puesto de trabajo. De repente dio media vuelta diciendo –¡a la mierda! Y desapareció por el resto de la mañana.

A la tarde, a la mujer novata se la asignó a un nuevo puesto, pero a partir de entonces la encargada fue más comedida en el trato con las mujeres a su cargo. En este post traté el tema de hablar de forma eficaz.

Las resonancias magnéticas

Las resonancias magnéticas nos ayudan a conocer mejor el funcionamiento de nuestro maravilloso cerebro, ahora estamos teniendo también acceso a nuestro inconsciente, estaremos expectantes ante este laberinto sorprendente.

Mientras tanto espero que esta información sea de tu interés. Gracias por tu atención.

Si te ha gustado mi post, ¡compártelo!
error

¿Te está gustando mi blog? ¡Compártelo con el mundo!